Literatura barrial.

jueves, 7 de febrero de 2013

Corazón Delator


Hoy vi una película en MGM. Se llama “Return to me”, es de esas películas perdidas en el medio de la programación del cable, películas que nunca se estrenaron en un cine, al menos acá. Películas, que si siguieran existiendo los videoclubes serían las que quedan rezagadas en el escaparate, un domingo de lluvia.  La historia es medio rebuscada y morbosa, y se intentó mil veces abordarla, creo que hay un filme de Clint Eastwood con la misma temática y hasta una novela argentina, que pasó sin pena ni gloria, protagonizada por Gabriel Corrado. El relato sería más o menos el siguiente: alguien muere, preferentemente una mujer genial y exitosa, en medio de la tragedia su esposo autoriza con todo el dolor del mundo, pero con convicción, la donación de su corazón, el hombre queda   derrumbado. Con el paso del tiempo no logra atenuar su depresión, sin embargo,  se enamora de una chica, que oh casualidad, es la afortunada que recibió el trasplante, (la chica en cuestión, aunque menos genial y exitosa, es joven y destila una candidez que da impresión).Todo es de casualidad y sin saberlo. O sea, el viudo, se vuelve a enamorar del mismo corazón pero con otro ser humano por fuera. Cuando los dos protagonistas de la película se enteran de la increíble coincidencia,  esto les genera una especie de dilema existencial sobre el sentido de la muerte y las vueltas de la vida. La película está protagonizada por el actor de los Expedientes X, Molder y la chica es Minnie Driver, esa que tiene esa boca enorme y los ojitos brillantes y siempre parece que se va a largar a llorar, ó a cagar de risa. Es más bien una comedia dramática.. Minnie Driver, por si no se acuerdan, aparece en la primer película que produjeron y guionaron Matt Dammon y Ben Afleck, (antes de la bosta de Argo y en la época que andaba con Jennifer López, creo), cuando escribieron ese guión que era un poco inteligente, sin exagerar. Trata básicamente de un pibe que barre el piso en la universidad de Harvard y al final termina siendo un genio. El chico es pobre, y para colmo de males, el padre lo cascaba todo el tiempo. Ahí aparece el  obvio de Robin Williams haciendo de un psicoanalista sensiblero, que hace de cuenta que lo cura. La parte más floja de la película, sin lugar a dudas.   Se llama “Good will hunting”, sino me acuerdo mal, acá la tradujeron como “En busca del destino”, ó un título vergonzoso por el estilo. Volviendo a nuestra chica, Minnie Driver,  ella hacía de la novia de Dammon y se gana ese lugar con un chiste buenísimo sobre el sexo oral entre los ancianos y un tema de dientes postizos y cosas por el estilo que la hacen quedar muy bien. Bueno la película en general es bastante boluda, un clishé atrás de otro: familia italiana, viejitos simpáticos que juegan a las cartas, Joe Belushi haciendo el eterno papel de padre de familia americana, hasta en la escena final que se van a Roma y aparecen unas monjas y todo. La película se trataría de un fiasco absoluto, como una torta rellena de mermelada (o sea, incomible), sino fuera porque a lo largo de toda esa garrafada de lugares comunes, la camisita floreada y la bicicleta roja con canastita, y Minnie Driver abriendo los ojos bien grandes y Molder haciendo de Molder, que es lo único que le sale. Esos lugares y esas familias de juguete que los americanos hace años que nos vienen  haciendo tragar, con toda su mierda de heladeras de dos puertas de acero inoxidable y cerveza en porrón, y jardincito con hamaca, y la mar en coche. En fin, todo eso  no tendría sentido, si no fuera porque  gira en torno a un corazón muerto, que sigue latiendo, y a eso no hay con que darle.
Gripi.

1 comentario:

Fuegos Olímpicos dijo...

Lo que salva a la película son los viejos (parecidos a los que trabajan con Meg Ryan y Tim Robins y también salvan la película, pero son menos, mucho menos italianos) y los gags de Bonnie Hunt y Beluchi.

Linda sinopsis.