Literatura barrial.

lunes, 23 de junio de 2008

El secreto

Es necesario revelar este secreto: la unión de las almas. Fui muy iluso al creer que el alma era simplemente un concepto abstracto. La invención de un romántico, perdido en un laberinto de amor.
Nunca imaginé que las almas podían adoptar formas o emitir sonidos. Pero tengo que confesárselos: ¡El alma existe! Sí, existe y tiene ojos, a veces no tiene ojos pero tiene voz. Puede ser que no tenga ojos ni voz. En estos casos tiene piernas. Se deslizan por debajo de la sábana y se acurrucan con las mías, quemándome la piel. Arrojándome agua bendita por debajo del ombligo. ¿Entendés...?
Entonces, las piernas imaginan y sienten amor. Luego esta intensidad se desvanece y se suceden gritos. Espaldas que se miran francamente. Nos separamos y las almas toman conciencia de su propia muerte.
A unos metros todo es gris; la salida del laberinto. Por suerte, mi compañera llega justo a tiempo para no dejarme ir.
Su alma ya no son sus piernas, es su voz que me llama. Pronto serán sus ojos. Cuando volteé mi cabeza para mirarla.

Mauro.