martes, 14 de diciembre de 2021

Dulce Navidad (villancico navideño)

"Objeto inaccesible" Grupo Escombros.








Navidad, navidad, dulce capital.

El que come y no convida quiere mucho más.

 

Papá Noel, Papá Noel, te vamo a correr.

Sos agente del mercado, un cerdo burgués.

 

Igualdad, igualdad, vamos a luchar:

Que no haya privilegios, por clase social.

 

Llegará la Navidad, donde el pueblo reinará, 

trabajando codo a codo, sin patrón ni capataz.

La fiesta será así, esa noche llegará.

La gente cantará como en un gran musical:


Navidad, navidad, vamos a brindar:

Por la tierra y el trabajo, en comunidad.


sábado, 27 de noviembre de 2021

Asado Nuestro

 

Asado Nuestro, que aún estás ardiendo…
Santificado sea el cuero del vacío, como así la tripa gorda, la falda parrillera, los chinchus dorados y las morcillitas bombón. 
Venga a nosotros lo tierno,
Hágase Tu Voluntad, así en la entraña, como en los fuegos…
El chori nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdona nuestros atracos hambrientos,
así como nosotros perdonamos a quiénes asan a la parrilla y no nos invitan.
Y no nos dejes caer en la devaluación…
mas líbranos de todo terrateniente, el libre mercado y el precio de exportación. Por más cooperativas productoras de alimentos. Amén.


Escondete! por la cruzada del asado popular


martes, 2 de noviembre de 2021

¿Quién? ¿¡Quién te preguntó?!

Cuando era un niño, no me importaba saber quién era. ¿Por qué habría de importarme, si contaba con la figura enorme de mi papá?

En mi adolescencia me desesperaba no tener un “yo”, pero esa desesperación la sublimaba ejerciendo una intensa vida social y saliendo con mis amigos a escabiar.

Cuando llegué a ser un adulto verde, era una persona sumamente desagradable. No quería ser yo mismo e intentaba por todos los medios convertirme en alguien que no era. Fue una época muy opaca de mi vida. Durante esos años de falsedad  me llevé puesto a varios inocentes y a mí mismo al infierno.

Recién a los treinta y tres años de edad pude sacarme los clavos de mis brazos y mis piernas. Me bajé de la cruz y empecé a caminar suelto. Ojo, todavía no sabía quién carajo era, ni quién quería ser, pero por lo menos, no me desagradaba ver mi rostro en el espejo. En ese tiempo comprendí la frase de Nietzsche: “Debes convertirte en lo que eres”.

Ayer nomás, como dijo Litto Nebbia, estaba desesperado por ser “yo” mismo. “Yo sé perfectamente quién soy” gritaba a los cuatro vientos. 

Hace poco comprendí, que esa obsesión de querer ser uno mismo, esa ansiedad de buscar reconocimiento, era miedo...

Soy yo y todos los “yoes” que no quiero ser. Tengo que aprender a convivir con “ellos”.

jueves, 30 de septiembre de 2021

¿Dónde estás ahora? (No vuelvas al futuro)

  El domingo pasado, mientras hacía zapping desde nuestro confortable colchón de dos plazas, que pagó Gripi con su tarjeta Visa Gold en interminable cuotas, encontré la película “Volver al futuro II” (Robert Zemeckis, 1989). Agarré justo la escena en que el “Doc” Brown, ferviente seguidor de Albert Einstein, le explica a Marty (Michael Fox), porqué Biff Tannen, su archienemigo, se había convertido en un corrupto millonario poderoso y porqué estaba casado con su madre Lorraine.  
  Mientras observaba la escena, placenteramente, en mi mente se dibujaron los conceptos de Walter Benjamín (1892-1940) sobre su filosofía de la historia. Este filósofo y crítico cultural, creía, como Hegel, que la filosofía es una manera de pensar la historia. Lo interesante de Walter Benjamín es que utilizaba citas excepcionales: de autores, figuras  religiosas y otras rarezas, para revelar el significado general de la historia.  Salvando las distancias, yo voy a intentar hacer lo mismo, voy a tratar de explicar su mirada sobre el materialismo histórico, utilizando como recurso la película “Volver al Futuro II”.  
  Volvamos a la película, seguramente todos los lectores aquí presentes, recuerdan como terminó “Volver al futuro I”, Biff Tannen, el pandillero que le hacía bullying a George Mcfly:
-“¿Hola? ¿Hola? ¿Alguien en casa? ¿Eh? ¡Piensa, McFly! ¡Piensa!”- .
Bueno, ese mismo matón, termina siendo derrotado por el mismísimo George Mcfly. George pasa de sujeto dominado a ser sujeto dominante con  un terrible gancho de izquierda, deja a Biff inconsciente en el piso del estacionamiento,  salvando a  Lorraine de las garras del abusador. Ya lo dijo Marx “La violencia como partera de la historia”.
  Continuemos, como ustedes ya saben, en la segunda parte de la trilogía, Biff se apropia de un almanaque deportivo 1950-2000; luego viaja al pasado en el Delorean y  apuesta a los resultados deportivos ganadores. Amasando de esta manera una fortuna y cambiando el rumbo de la historia. No me quiero dispersar, lo que me interesa es reflexionar sobre la escena en cuestión, el Doc le explica a Marty, haciéndole un gráfico en la pizarra, que la historia no es lineal, ni progresiva, que tiene sus avances y retrocesos, que los factores y hechos significativos son lo que crean una historia alternativa.

 
-“Debemos volver al futuro e impedir que se lleve la máquina”-, le dice Marty al Doc.
-“De ninguna manera”-, contesta el Doc y agrega: 
-“La única posibilidad de reparar el presente está en el pasado”. “No debemos regresar al futuro, debemos viajar al pasado”- y los ojos vidriosos y saltones del Doc, zanjan la cuestión para siempre...
¿Logran entrever la filosofía Benjamineana en el diálogo entre Marty y el Doc?
Una versión marxista del Doctor Brown habría agregado: 
“Para cambiar el rumbo de la historia debemos cepillar al gato de Biff a contrapelo”, ó, “Tenemos que excavar en el barro de la historia y rescatar la memoria de tu viejo”.
  Quisiera concluir esta pequeña aproximación teórica sobre el Materialismo Histórico, diciendo que todos los viajes al pasado y todas las experiencias que rediman a los oprimidos de la historia, construyen un nuevo conocimiento, crean un nuevo sentido en el presente. Como dijo Benjamín en su tesis VI sobre la historia:
 “encender en el pasado la chispa de la esperanza...”.

lunes, 30 de agosto de 2021

Eso es peor

 

Una vez, cuando  era joven, inocente y verdadero, alguien me usó, como quien usa el papel higiénico. Rompió mi identidad en dos y eso me lastimó durante largo tiempo...

Otra vez, fui yo quien usó a alguien, como si fuera papel higiénico. Pero eso es peor, porque de ahí, de ahí ya no pude volver.

viernes, 13 de agosto de 2021

Al que le quepa el poncho

 

Tu subjetividad es tan débil, al punto de necesitar un “yo fascista” para que la ordene.

Tu deseo es tan inorgánico, que anhelás una mujer descapotable, de formas compactas y cubiertas turgentes.

Tu identidad es tan descartable, cual cono de papas fritas crujientes.

Sos tan narcisista, que solo ves tu rostro en el espejo, aunque detrás de ti marcha un maldito regimiento…

A mí no me engañás, te mostrás como un león colérico al acecho, pero sos solo un gato mezquino y traicionero.  

 

miércoles, 28 de julio de 2021

A mí no me vengas con pavadas

A mí no me vengas más con un idilio aristocrático, yo prefiero una historia de amor gorkiana, entre una mendiga y un proletario, que comparten un mendrugo de pan en el puerto y luego escapan a América, como polizones en la cubierta de un barco.

Podes escribir muy bien, pero tus historias enuncian el mensaje del amo, los ricos siempre se vuelven más ricos y los pobres se vuelven presidiarios.

No me aburras más con tu discurso progre de pequeño esclavo del mercado: “Yo abogo por el uso recreativo del cáñamo”.

A mí no me vengas con pavadas. Yo nací en el fin del mundo, en un cielo crepuscular; un seis de diciembre a las cinco y cuarenta de la mañana. 

Cuando el dragón se desperezaba, en un hermoso cielo, color damasco en llamas...