Literatura barrial.

lunes, 15 de marzo de 2010

Relatos de la lucha social VIII












Escondete! Periodismo Dependiente

Luego de discutirlo con familiares que nos escuchaban atónitos y temieron por nuestra salud mental, y con amigos que trataban de persuadirnos con una indiferencia superadora. El equipo periodístico de Escondete! ha tomado una decisión irrevocable en su carrera: intentar por todos los medios trabajar como periodistas profesionales y de manera remunerada.
Ya sea para una corporación mediática, revista de levantadores de pesas, boletín de prensa del sindicato de domadores de focas, orcas y delfines… Lo que fuese, con tal de mantenernos en el rubro.
Nuestra última experiencia laboral fue una escueta participación en la mini-tribuna del programa 6, 7, 8 como falsos estudiantes de Comunicación Social. (Nuestro trabajo consistía básicamente en aplaudir las intervenciones demenciales de Orlando Barone y gritarle: ¡Zorra! A Carla Czudnowzky para apuntalarle un poco el autoestima.) Ya habíamos trazado el comienzo de un nuevo y largo camino y teníamos una sola certeza: íbamos hacer lo que fuese necesario para acercar un plato de comida caliente a nuestra mesa.

Las vueltas de la vida

El último miércoles nos encontrábamos exhaustos en el barrio histórico de Congreso, después de una mañana agotadora. Habíamos pateado prácticamente todo el microcentro repartiendo CV y completando solicitudes de trabajo. Y todo fue en vano, para nada che. Ni siquiera conseguimos un "¡Te llamamos!" Estábamos tan frustrados que decidimos evadirnos con un superpancho regado con una lluvia de papas pay cuando Gripi me señaló un hombre que salía de una puerta adyacente al Congreso de la Nación.
-Un hombre saliendo de una puerta- dije con los bigotes manchados con salsa golf.
-¡Es Marcelo Dj Gardener!- exclamó Gripi y continuó -¿No te acordás? El jardinero que nos contó su anécdota de una fiesta en la mansión de Macri.
(http://escondete123.blogspot.com/2007_05_01_archive.html)
Mirá que golazo, parece que ahora es cafetero en el Congreso-
-Marcelo...DJ…- dije y me paré desorientado.
-¡Gardener! ¡Gardener!- gritó Gripi mientras agitaba los brazos por encima de su cabeza como si le hiciera señas a un helicóptero.
-¡Ya lo tengo!- dije.
Era el mismísimo Gardener Boy: Dj por vocación y jardinero por profesión, aunque por lo visto había ampliado su espectro. Iba enfundado en un ambo bordeaux con gorrito incluido, cruzaba por la mitad de cuadra la Avenida Rivadavia y llevaba un carrito en el que cargaba no menos de 25 termos.
-Shhh...shhh...syyy...-intenté chiflarle emocionado, pero lo único que salió de mi boca fu un pedacito de embutido con aderezo.
Sin embargo, quizás por el poder de nuestras mentes, llamamos su atención. De la nada levantó su cara sonriente y nos reconoció al instante.
Unos segundos después se lo llevó puesto una moto. El motoquero aterrizó como un avión en el asfalto y se levantó medio rengo insultando a los transeúntes que lo intentaban ayudar. Nuestro amigo, en cambio, milagrosamente, había resultado ileso, sin un rasguño. Con la tranquilidad que sólo puede proveer una profunda sabiduría sobre los hechos y desafíos que propone la vida de manera tan cruda, juntó los termos con sapiencia en el cordón de la vereda y luego los colocó nuevamente dentro del carrito. El motoquero dolorido y echando espuma por la boca se le vino al humo, pero al ver el volumen de musculatura de nuestro amigo, se detuvo al instante. Gimiendo una queja y con tono agudo le suplicó:
-Yo no digo nada... pero la próxima fijate...porque casi me mato, entendés- le espetó sin mirarlo
Gardener le palmeó la espalda sin contestarle y levantó su pulgar con gesto amistoso.
Nosotros, que habíamos quedado pasmados frente a la secuencia, corrimos a socorrerlo, pero ya nuestro viejo amigo se acercaba con paso firme.
-¿Que susto, no?- dijo con tono simpático.
-Decime a mi, todavía estoy temblando- contestó Gripi mostrándole el dorso de su mano que todavía se movía espasmódicamente.
-No pasó nada, por suerte el manubrio impactó en mis pectorales, que son duros y fuertes como una roca, toca acá- dijo Gardener y tomó la mano de Gripi acercándola a su pecho-
-Ninu ninu ninu, ninu ninu ninu...- comencé de repente a escuchar el sonido de una sirena.
-Larguémonos de aquí, vienen por nosotros- dije, pero ninguno de los dos me prestó la más mínima atención
-¿Seguro que estás bien? ¿No querés ir a la guardia de un hospital?- le preguntó Gripi, mientras que con gesto maternal le sacudía el polvo que tenía el uniforme.
-Estoy bien. Además…- ninu ninu ninu...ninu ninu ninu...- sólo me quedan cuarenta y cinco minutos-...Ninu ninu ninu…- de mi hora de almuerzo- dijo Dj Gardener mirando su reloj Casio sumergible- Ninu ninu ninu -…Antes de las tres de la tarde tengo que tener listo...- Ninu ninu ninu...- el sonido de la sirena era cada vez más intenso.
Mi corazón había comenzado a galopar furioso. Mis ojos verdes (a veces color ámbar, cambian según el clima) comenzaron a nublarse y de un momento a otro dejé de oir cualquier sonido. Recuerdo que veía a Gripi y a Dj Gardener como a través de una ventanilla empañada.
-¡Bruno! ¿Qué te pasa?- me preguntó Gardener alarmado.
-Mauro, se llama Mauro- le aclaró Gripi atajándome mientras me desplomaba como una bolsa de papas en el cemento. De un momento a otro, terminé desparramado en el piso, preso de agitadas convulsiones.
-Ayudame a incorporarlo. Tan sólo debo introducirle esta píldora verde que tengo en mi pastillero, aquí esta… Así lo estamos haciendo muy bien…- Gripi relataba sus pasos como un chef en el canal gourmet- luego debo acercar un pañuelo rociado con amoníaco para que el fuerte olor lo haga volver a un estado consciente, así es… y en pocos segundos... ¡Santo remedio!- exclamó Gripi de alegría al ver que volvía en sí.
-¡Por suerte despertaste brother!- Gardener Boy sostenía mi cabeza y me miraba de cerca.
-No te preocupes- dijo Gripi- Ya está como nuevo. Fue sólo uno de sus intempestivos ataques de neurastenia. Primero sufre de alucinaciones y luego atraviesa una crisis nerviosa hasta quedar inconsciente, nada más.-
-Ah...como un ataque de pánico- dijo Marcelo
-No, mucho peor- dije poniéndome de pie. Tenía una terrible jaqueca.
-Chicos, no sé…- dijo Gardener como si estuviera en falta- les invito una pizza de muzzarela. Me parece que comer algo te va hacer bien Bruno... Además tengo para contarles algunas cositas picantes del mundillo de la política que les puede interesar. ¿Qué dicen?- Gardener nos miraba expectante.
-Creo que estaría bien- contestó Gripi.
Yo no contesté. Me agarraba la cabeza. Sentía sus miradas suplicantes esperando mi consentimiento.
-Sí te parece- dije de manera escueta.
Dj Gardener sonrío tímidamente y sin decir más, encaró con el carrito por Combate de los pozos hacía el sur.
Continuará...