Literatura barrial.

jueves, 24 de enero de 2008

RELATOS DE LA LUCHA SOCIAL III


Testimonio exclusivo de Brian Sanchez.


Era una tarde calurosa. El cielo se mostraba gris plomizo y las nubes tapaban un sol tímido. El lugar pactado para la entrevista: una pizzería modesta y espejada ubicada en el partido de San Fernando. La producción de Escondete! estaba muy ansiosa por conocer al máximo exponente de la lucha del catch, el ídolo de los niños humildes, el inventor del topetazo volador.
Cuando llegamos al lugar solo vimos a un borracho somnoliento en un rincón. Nos acercamos a la barra. Del otro lado nos recibió un hombre de estómago prominente y bigote de expoliador, con tono árido y seco nos preguntó:
-¿Qué se van a servir?-
-Nosotros estamos buscando a Brian Sánchez, más conocido por los chicos como "Delivery Boy"-.
El hombre regordete alisó sus bigotes con los dedos y prosiguió:
-¿Qué son? ¿Periodistas?-
-No es el término exacto. Somos simplemente el bolígrafo, la pluma o quizás… la tinta impresa que refleja el testimonio en vida del luchador social-
-¡Malditos cronistas. ¡Lárguense! ¡Aquí no hay ningún luchador!-
Las cosas comenzaron a ponerse feas. En un abrir y cerrar de ojos se nos escapaba nuestro sueño tantas veces mentado de reflejar la realidad social. Cuando éramos echados a escobazos como un perro sarnoso a la vereda el sol desplegó todos sus rayos formando una alfombra dorada sobre el pavimento para recibir al último descamisado. Si, DB se deslizaba con su motoneta como patinador sobre hielo.
-Ey tío, dejálos a los pibes que vinieron a verme.-
Brian Sánchez, el trabajador sin francos acomodó las sillas al lado de una mesita con sombrilla y nos invitó a sentarnos. Encendió un Visceroy que guardaba detrás de la oreja.
-Dale papi que en media hora tengo que ir a entrenar- dijo el astro.
-Delivery Boy ¿Entrena duro?- Me animé a preguntar.
-Si. Entreno duro, trabajo duro y estudio duro. Se puede decir que vivo duro-
-No sabía que estudiabas ¿Qué estudias?- Preguntó mi compañera que lo miraba como un niño fascinado cuando DB va contra las cuerdas para luego pegar un topetazo en velocidad.
-Estudio Diseño de Páginas Web en la UP. Tengo un arreglo, es uno de los sponsors en mi chaqueta. A cambio estudio y no me pasan las inasistencias. Quiero exponer mi material en la red. Algunos escritos míos, imágenes de mis triunfos memorables y algunas fotos farandulescas un poco subiditas de tono. Tengo una foto con Monica Ayos que es un escándalo. Quiero un buen formato. Algo logrado desde lo visual-.
-Y decime Brian, alguien que ganó tanto como vos en la Argentina. ¿Cómo es que tiene que entregar pizzas para vivir?-
-Es simple. La plata no alcanza y un luchador de catch no se hace millonario de la noche a la mañana. Además, los pibes que me siguen vienen de barrios humildes. Cuando les pedís una moneda, contestan: “Me matás, sólo tengo para el naranjú” Sin embargo de a poco voy abriendo el rubro. Ya no me reduzco sólo al delibery de pizza-.
-¿Cómo es eso?-
-También manejo otro tipo de "encomiendas", (Cuando DB pronunció la palabra encomienda hizo el típico gesto de encomillar con los dedos).
-Decime Delibery, ¿A quién le entregas este tipo de “encomienda”?
-Tengo una clientela selecta, gente del “espectáculo” en general.- DB dijo esto mientras repetía el gesto de encomillar con los dedos, el cual evidentemente le resultaba muy simpático.
Mientras tanto el gordo de bigotes tupidos acercaba tres porciones de fainá y un moscato al natural.
La conversación se tornó cada vez más animada, el moscato surtió su generoso efecto y el sol dejó de pegar sobre nuestras cabezas. Fue entonces que DB se soltó y nos confesó una anécdota.
-Una vuelta, me llamó el mismísimo León Gieco. Yo no lo podía creer. Mi manager me dijo:
-Tranquilo Brian, el éxito tómatelo con calma- Pero yo siempre tomo muy ansioso. Por lo tanto vacilé, pero no cabía duda era la vos humana del autor de “La navidad de Luis”.
Fui a la dirección indicada por él, pero increíblemente era la casa de Gobierno. Me mandé igual. Deje atada mi sol 70” con candado en una valla. Toqué timbre y me anuncié como DB, repartidor de profesión y luchador de vocación. Entre sin problemas pero no daba con León, perdido, entré en una sala de conferencias con catering incluído y una pantalla en la que se proyectaban imágenes de las Olimpíadas Especiales. En medio de tantas celebridades se acercó Adrián Korol.
- ¿Qué haces man? Loco, no tenés un poco…- preguntó Adrian Korol palpeándome los bolsillos.
-No, ni ahí, ¿Qué haces vos acá?- pregunte sacándome sus manos de encima.
-Soy el presentador de este recital solidario. Dentro de un ratito anuncio a León Gieco. Viste, pegué el curro desde que fui vocero en la campaña de Filmus -dijo animado.
-¿Donde esta León?-Estaba apurado. La situación era un quemo.
-En el camarín, detrás de esa puerta- Me indicó señalándomelo con su brazo izquierdo.
Camine apurado. Ese lugar estaba lleno de gatos. Tenía que terminar el trabajo y rajar. Abrí la puerta y por fin vi al símbolo de la canción de protesta, el Pete Seegar argentino... Con una copa en cada mano, abrió los brazos y con gesto humilde me dijo:
-¡Delivery Boy! Suerte que te encuentro- Vestido de rigurosa fajina, borceguíes con puntera de acero y boina verde, León Gieco confesó:
-Yo soy un hombre de bien. Quiero que la gente me reconozca cuando paseo en mi camioneta Toyota Hi Lux- 4x4-Doble cabina-ruedas patonas y barra antivuelco como un hombre de bien, entendes? Quiero que a mi hijo lo reconozcan como un hombre de bien- León terminó su discurso con los ojos llenos de lágrimas.
-¡Uhhh me emocioné! Justo a mí que soy re fierrero- exclamé con entusiasmo.
Nos abrazamos y León Gieco sollozando me susurró:
-No sabes, tiene cierre centralizado en las cuatro puertas, llantas cromadas. Es una perla- León lloraba desconsolado.
-Uihh León estas muy abajo- Lo cacheteé para animarlo un poco.
-Toma papí, quizás esto te levante-.
Guarde la plata sin contarla y me despedí.
-DB, antes que te vayas, ¿hay mucho público afuera?-
- Si, bastante. Pude ver a Teresa Parodi, Víctor Heredia, Estela de Carloto, Coco Silly y el ministro Tomada. Ah, también ví a dos empleados de maestranza que se estaban devorando los fosforitos de jamón y queso.-
- ¿Y vos no te quedás a verme?-
- Me encantaría pero tengo que cubrir el turno de un compañero que esta enfermo-
- Que lástima, porque en el intervalo del recital el ministro Carlos Tomada va a dar un discurso sobre precarización laboral. Pero bueno, quizás otro día tengas ganas de participar-
-Seguro León, nos vemos-
Una vez afuera, firmé autógrafos para los trabajadores del casino. Me subí a la moto, conté el dinero y reflexione lo siguiente: La propina para el delibery es como el aplauso para el artista. Alimento del alma.

Mauro