lunes, 15 de febrero de 2021

Bla, bla, bla

Puedo hablar de todo con todos.

Puedo hablar de nada con nadie.

Puedo hablar un poco con muchos.

Puedo hablar mucho con pocos.

Puedo hablar todo el tiempo, para no escucharte.

Puedo hablar como si supiera, aunque no sepa nada sobre el asunto.

Puedo hablar de política, desde el sillón de mi casa.

Puedo hablar, porque puede hablar quien puede, aunque no tenga nada nuevo que decir.

Puedo hablar con la persona correcta, en el momento más inoportuno.

Puedo hablar con la persona equivocada, en el momento más oportuno.

Puedo hablar, pero prefiero escucharte.

Puedo hablar con mi ángel, sin que nadie me escuche.



sábado, 6 de febrero de 2021

Horóscopo para poetas


Poeta Hípersexual: Unos senos belicosos atormentarán tus pensamientos.

Poeta Social: Ensillarás tu montura sobre el lomo de un perro callejero y viajarás de asentamiento en asentamiento.

Poeta Surrealista: Una amazona cabalgará sobre las olas de tu inconsciente.

Poeta Impresionista: Entregarás tus sensaciones viscerales al verso, como Van Gogh envió su oreja a su amante.

Poeta Bucólico: Rodarás desde la pendiente de una colina verde, hasta chocar contra las patas de un animal rumiante.

Poeta Utópico: Una estrella a cien años luz de la tierra, te bastará para aplastar un regimiento. Circunstancia que te permitirá, construir una sociedad nueva y perfecta, donde todo discurre sin conflictos y en armonía.   

Poeta Romántico: Un amor no correspondido, te asolará el resto de los días hasta la fecha de tu muerte, como al joven Werther.

Poeta Lúgubre: Deberás lavar los huesos de tu difunta madre, antes de regresarlos a su féretro.

Poeta Épico: Destronarás un reino lejano. Sortearás una serie de aventuras contra cíclopes, ninfas y sirenas. Luego, regresarás a tu pueblo.

Poeta Maldito: Atacarás el espíritu público, en cada esquina, cada plaza, cada feria; con tu ametralladora poética.

Hemos dicho, Escondete!

martes, 2 de febrero de 2021

Alfombra Mágica



  "Tres deseos es muy poco, pero, debido a las circunstancias políticas acusiantes, se los voy a pedir"  le dije al genio de la lámpara y enumeré: 1¡Qué termine la brutal campaña de limpieza étnica hacia nuestro pueblo y cualquier otro! 2. ¡Qué no haya más islamofobia en el mundo! 3. ¡Qué caiga el maldito imperio Yankee-Británico-Galo-Germano-Sionista! 

  Tuve un sueño, tengo que contar un cuento para salvar mi vida. Como Sherazade, le narra cuentos al sultán persa, para prologar su muerte.Yo les relato a ustedes. Hoy narro mi primera historia, mañana mil más.  

  Soñé mi genealogía familiar, mis antepasados eran mercaderes; gemas de cristal, sedas de fibra natural y fragancias sugestivas, eran los productos que comercializaban por todo África y Oriente.

  Ya no tengo ninguna duda al respecto. Mi anatomía política es árabe. Mi cara es angulosa, de rasgos filosos como mis ideas. Mi nariz es prominente y mis ojos de color amarillento, cual granos del desierto saudito.

  Nosotros, los hombres y mujeres de piel olivácea, pestañas espesas y cejas pobladas, creamos la rueda, el álgebra y la literatura. Ustedes, malditos borbones, solo escupieron sus estigmas sobre nuestros cuerpos.

  ¡Sí, soy yo y todos mis hermanos acribillados por el fuego anglo-sionista! La sangre derramada no será negociada. Malditos cobardes de tez blanca y cabellos endebles, el filo de mi sable curvo caerá como un relámpago sobre sus cogotes de gallinas.

  Ya comenzó a cabalgar mi “jineta” sobre las olas negras azabaches de mi frondosa cabellera. Tendré que interrumpir mi relato y llenar mi cama de arena, así podré saciar su apetito voraz de fuego ¡Oh Alá! 

  Continuará...

 

  Mauro.

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Cuál es tu misión?

 Buenas nuevas estimades lectores!

 No se pierdan el último post en→: Un paso más en la batalla

Un anotador pedagógico al servicio de la comunidad.


sábado, 12 de diciembre de 2020

Empezar por unx mismx


  Cuando, nuevamente, la ley empuja para salir, en el tren repleto de las demandas, las urgencias y las negociaciones, que puede ser la política, prefiero hacer memoria y reconstruir mi propio relato sobre el aborto.

  Podría citar cifras, tragedias, la percha o el perejil. Pero de muy chiquita aprendí que no hay mejor historia que contar que la que te atraviesa, cuando el oído se enciende y la boca repite. Es como dice el tema de Shakira, “Cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo…”

  Mi abuela habla con su amiga, una tercera tiene incontinencia con la edad, las dos afirman que es “por la cantidad de abortos que se ha hecho…”, toda mi ignorancia de los siete años entra en crisis, todavía creo que los bebés salen por los brazos, ahora creo que se van con el pis. Mi abuela tardó en tener hijos porque “no quedaba”, su demora en ser madre la salva de los rumores y le da estatura moral para hablar de “las otras”.

  La chica que me cuida, una noche que no puedo dormir, me cuenta que ha tenido un aborto en el baño y llora, la consuelo con la manga de la remera y me imagino el baño ensangrentado. Me doy cuenta que Mari es más grande de lo que yo pensaba.

  Cuatro amigas esperamos el efecto del Miso en la cocina, hace mucho frío, mates y charla, ninguna sabe muy bien cómo es la cosa, somos de la época del “raspaje”, tenemos más de cuarenta, nos sentimos “fatales” pero elegimos tener miedo juntas.

  La tía que quedó embarazada después de cuatro hijos y un matrimonio en ciernes. Cuando vuelve del médico se va a acostar y mi mamá nos dice que no hagamos ruido y no molestemos, se encierran en la pieza como dos horas y nosotros aprovechamos para comer cualquier cosa y mirar la tele.

  El médico de Quilmes que cobra caro y cuando te despertás te está manoseando si puede, el consultorio vacío, el novio fantasma, la plata en efectivo…

  La hermana de mi amiga que está de novia hace mil años y todo bien, el novio es un capo, pero está en el último año de Medicina, sí, de Medicina.

  La línea de fiebre cuando ya estás en casa y ¿dónde vas a ir? La espera, los llamados, la noche en vela. Está todo bien, andá a descansar, mañana será otro día…

  El “yo los hijos los tengo”, la frase fulminadora en cualquier discusión de familia, la que puede y la que no puede, el reproche en el auto, la mirada de soslayo y la imposibilidad de defensa, porque nadie dice nada…

  La estudiante brillante, en el medio de la pandemia, buscando un CAPS abierto. “En este momento esos servicios no atienden nena” le dice el administrativo con esa sonrisa siniestra que todxs alguna vez recibimos.

  El que se borró y el que se hizo cargo, la plata prestada, la que no aprende más, las parejitas de novios sobre las que hablan en las escuelas y en los consultorios médicos, con esa mezcla de preocupación y lástima tan repugnante de la clase media bien pensante.

  El dato, el teléfono, el gesto adusto del ginecólogo que pregunta y escucha la respuesta, para una amiga, fecha de tu última menstruación, de poquito tiempo, cuántas semanas, el protocolo, la espera, en este momento imposible, olvidate…

  Todo eso, cada vez que ustedes señores diputadxs y senadorxs deciden dejar de legitimar una de las situaciones más injustas y dolorosas en la vida de las mujeres. Algo de todo esto que les venía contando pierde fuerza y el dolor se va pasando.

  Va a llevar mucho tiempo hasta que el estigma del aborto deje de funcionar y deje de ser el agujero negro de nuestra biología, es cierto.

  Pero lo que queremos es empezar ese momento AHORA.

 

  Griselda Méndez.


domingo, 28 de junio de 2020

El gordo Pierre




La fuente. Marcel Duchamp.




   Nunca me voy a olvidar cuando la ex bailarina Eleonora Cassano, que oficiaba de conductora televisiva en la fiesta del Bicentenario argentino en el teatro Colón, dijo: “Estaría bueno que al Colón venga todo el mundo, o sea todos, hasta los taxistas, ¿No?...” (Sic). En ese momento no supe comprender bien porque me molestaba tanto esa frase de Eleonora Cassano, pero con los años, gracias a la lectura de la obra del sociólogo Pierre Bourdie, pude comprenderlo.
   Lo que más me molestó fue, en primer lugar, que mi padre era taxista. Pero sobre todo me ofendió, la violencia simbólica que encerraba esa frase hacia las clases populares: “Estaría bueno que venga todo el mundo, hasta los taxistas”.  Como si visitar el teatro Colón, puesto que su visita era gratuita, los únicos excluidos fueran los que se excluyen a sí mismos. Como si el hecho de no acceder a los bienes simbólicos culturales, fuera el resultado de la poca voluntad que tienen los trabajadores de ir al teatro o al museo, en este caso específico: los taxistas. Para terminar con este tema, hacer referencias a las “necesidades culturales” como si fuesen “necesidades primarias” es muy sonso, es como esconder debajo de la alfombra la verdadera desigualdad frente a las obras culturales, el producto de una educación, o mejor dicho, el “habitus” de clase, diría Bordieu.   
  Hablando de sonseras, seguramente ya escucharon o leyeron hasta el hartazgo, el mote de “literatura del conurbano”. El sábado estaba escuchando la sección de literatura de la escritora Claudia Piñeyro, en el programa de radio de María O´Donell, que hablaban del pequeño boom editorial, o algo sí, de escritores del conurbano y mencionaban la novela “Cometierra” de Dolores Reyes, “Kriptonita” de Leonardo Oyola y… no sé cual más.
  Bourdieu tiene un libro que es esclarecedor, nos permite comprender diversos fenómenos sociales ligados a la producción y consumo de bienes simbólicos. El libro se llama: “El sentido social del gusto”, se los recomiendo, sobre todo, a las personas que se realizan las siguientes preguntas: ¿Quién es un escritor o escritora? ¿Quién hace a un escritor/a/e? ¿El arte puede enseñarse? Y otras preguntas por el estilo. A mí este libro, me permitió entender, entre otras cosas, que el mundillo de la Literatura obedece sus propias leyes. Quiero decir, en este mundillo, hay distintos escritores que realizan apuestas, estrategias, hay relaciones de fuerza, luchas, alianzas y capital simbólico acumulado. ¿Qué quiere decir Bourdie con capital simbólico acumulado? Hace referencia a les “escritores célebres”,  les escritores “reconocidos”, “premiados”,  les escritores que alcanzaron a tocar con la punta de los dedos el capital simbólico.
  Abro un  paréntesis, hablando de escritores premiados en concursos literarios: ¿Alguna vez llegaron a la siguiente reflexión? Que la lista de escritores premiados en un concurso, obviamente, se decide eligiendo quiénes serán los jueces; y peor aún, la elección de los jueces, lo decide una sola persona, la persona que organiza el concurso, que generalmente es dueño de una fundación o editorial. Después se quejan del despotismo del poder judicial, bah, no sean hipócritas... Perdonen la digresión, pero era algo que quería decir, lo tenía atragantado.
   ¿En qué estábamos? Ah, ya sé, estábamos hablando de escritores célebres, de Claudia Piñeyro por ejemplo, que escribió una novela que fue bestseller “Las viudas de los jueves”, estábamos hablando que esta escritora “célebre”, recomendaba escritores del conurbano: Leonardo Oyola, Gabriela Cámara, etc… Como si el conurbano fuera algo tan fácil de encerrar o catalogar, como sí un escritor en el Barrio Esperanza de Ingeniero Budge, tuviera las mismas condiciones sociales de existencia, que un escritor del country Saint Thomas en Canning.
   Pero no me quiero dispersar, ese es otro tema, vuelvo agarrar las herramientas que me prestó Pierre Bourdieu y me concentro en mi tarea. Les escritores que detentan el capital simbólico, diría nuestro amigo el gordo Pierre, pueden producir efectos simbólicos, pero también efectos económicos. ¿Qué quería decir Bourdieu con esto? Que los agentes culturales hegemónicos, llámese escritores célebres, periodistas, críticos literarios, agentes editoriales, referentes culturales, otros. Tienen una etiquetadora manual de precios, sí, como lo leyeron, cual repositores de supermercados, pero en vez de ponerle el precio a la yerba, leche, huevos, estos vástagos de los círculos literarios privilegiados, se lo ponen a las novelas, cuentos, poemas.  
   Yo tuve la posibilidad de leer a estos nuevos escritores de la “Literatura del conurbano”. Más allá que con algunos me enganché más que con otros (“Cometierra” la leí en una semana. La autora describe a la protagonista "Cometierra" de una manera magistral). Sin embargo, todes estos escritores que escriben muy bien (sobretodo Dolores Reyes), tienen algo en común, sus personajes reproducen sus condiciones de dominados, de explotados, sus estigmas, como si fueran meros sujetos sociales oprimidos, a los cuales, nunca se les ocurre idear lazos de solidaridad, ni de resistencia colectiva. Todas sus carencias, estos personajes intentan resolverlas de manera mágica o clandestina. Casi todos consumen drogas, todos se relacionan con sus vecinos violentamente, a cuchillazos, a botellazos, a patadas limpias. Todos cometen hechos delictivos o son cómplices de delincuentes. Muchos se tienen que exiliar del barrio, porque los buscan. Algunas veces, los protagonistas cuentan con cualidades sobrenaturales, pero no deja de ser un poder individual, cual superhéroe del conurbano. La típica historia marginal, que le gusta contar una y otra vez a la clase social hegemónica sobre la cultura popular. El mismo mensaje re contra archí híper conocido, que vienen difundiendo sobre las clases populares hace tiempo.
   No creo que haga falta agregar mucho más sobre este tema, si vieron la serie de Téves ( un cliché tras otro) en Neftlix, pueden entenderme perfectamente. Se salva uno solo y todos los demás siguen viviendo (con suerte) en el pozo, pantano, miseria, o algún otro nombre similar, que le ponen al barrio. La novedad es, que antes estás historias las contaban los escritores de la clase pudiente, ahora las cuentan escritores de clases subalternas, condición que le da más credibilidad a la obra. En realidad, los únicos que se salvan en estas historias, son les autores de estas novelas.
   Otra cosita, para ir cerrando, que la tengo en la punta de la lengua: la próxima vez que hablen del conurbano, a vos María O”Donell, que estás ahí porque tu papá y tu tío tienen el mismo apellido que vos, cual familia dinástica… Si Bourdieu te hubiera conocido, te hubiese puesto de ejemplo en cuestiones de habitus de clase, sin lugar a dudas. Quiero decirte a vos y a todos tus colegas, antes de hablar de los ciudadanos bonaerenses, lávense la boca primero, no olviden que potencialmente somos el principal factor de cambio social de ésta nación.
   No se olviden, somos un tercio del total de la población argentina, que está en movimiento…

Bibliografía: 
Pierre, Bourdieu. (2010). El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura. México. Siglo Xxi Editores.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Canciones y juegos para socializar en cuarentena


En esta ocasión tenemos el agrado de compartir con ustedes siete canciones:  "El hombre de los astilleros" "Piedra en el zapato" "Solicitud de Empleo", "Aprendizaje Significativo", "La moto de Eli", "Figacita de manteca" y "La piba de los astilleros" que forman parte del cancionero "Poemas para leer en el recreo". Además, les compartimos un súper juego de letras para niñes y una idea para un trabajo pedagógico integrador, para que puedan disfrutar en esta cuarentena. ¡Si, claro que sí! ¡Estamos en contacto!

 Canciones, Acá:           El hombre de los astilleros
                  
                   Piedra en el zapato     
                       Solicitud de empleo (dos versiones) 
                      Aprendizaje Significativo
                      La moto de Eli    
                      Figacita de manteca
                         La piba de los astilleros


 Juego de letras y acciones pedagógicas, acá:  Fraternidad! 
                                                 Mi comida festiva

Hemos dicho:
Escondete!