sábado, 10 de noviembre de 2018

Heterotito

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Hemos dicho Escondete!

viernes, 28 de septiembre de 2018

Literatura de bolsillo

¡No te lo pierdas!

Poemas para comer de un solo bocado  

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¡Acá!



Hemos dicho, Escondete!

domingo, 12 de agosto de 2018

Un paso más en la batalla.

No se pierdan el nuevo blog → Un paso más en la batalla
Un anotador pedagógico al servicio de la comunidad. Por este mismo canal, no te lo pierdas!


jueves, 8 de febrero de 2018

Diario de viaje a Uruguay “El regreso”


Día 1
  5.15 AM. Tomamos el colectivo línea 37 cartel Ciudad Universitaria en su terminal de Lanús.
  8.10 AM. Aeroparque, viajamos en un Boing 737 hacia la ciudad de Punta del Este.
  9.30 AM. Desde el aeropuerto de Punta del Este, caminamos cargando nuestras mochilas hasta la la garita de colectivos. Cruzamos la ruta y esperamos 40 minutos el colectivo local, que nos llevó a la terminal de buses de Punta del Este.
En la terminal de ómnibus de la península uruguaya, veo el ir y venir de micros. El cigarrillo para muchos uruguayos resulta ser un hábito saludable, por lo menos, eso parece a simple vista: veo a una madre, alrededor de 50 años, que ofrece un pitillo a su hija (16-17 años). Mientras esperan su ómnibus, conversan y fuman placenteramente.
¡Punta del Este es carísima! Para que se den una idea, un paquete de puchos Nevada, cuesta 150 pesos uruguayos.
Corrección, extendemos nuestra indignación a todo el territorio uruguayo, los puchos están eso…
(Nota del redactor, a posteriori).
Mirador del Camping El Cocal.

  20.30 PM. Llegamos al camping El Cocal, ubicado a unos pocos kilómetros del pueblo La Esmeralda. En un primer momento creímos haber encontrado el lugar ideal para acampar, pero con el paso del tiempo fuimos tomando conciencia de los obstáculos que pone la administración del camping al buen acampante.
Alquiler de parrilla: 50 uruguayos.
Recarga de celular: 20 uruguayos.
Agua caliente: 20 uruguayos.

Día 2
Nos levantamos a la mañana y mientras tomábamos unos mates con mi compañero y el sol nos comenzaba a blanquear como a un filet de merluza, caímos en la cuenta de que estábamos en la peor seudo parcela del camping, Mauro comenzó una búsqueda juiciosa de una nueva morada. El destino quiso que una pareja surfer buscara nuevos horizontes en las playas charrúas y nos legaron, sin querer, el espacio más fresco y organizado de Rocha. Establecimos, envalentonados por nuestro éxito de principiantes, que el objetivo primordial del día era buscar por todos lados: playa, pueblo, ruta; un alambre para fabricar un símil de parrilla.
Segundo objetivo: conseguir macoña.
“Mi primer alimento fue leche materna me enchufaron nesquik como cosa buena Yogures Petit me compraba mi abuela Serenito, Yimmy, postrecitos de mierda…” Cantamos Caca en la cabeza de Sofia Viola antes de ir a dormir.

Día 3
“El que lee esto es un torpe.”
Día 4
Todas las vidas son interesantes. Hoy en la noche llovió un ratito y con Mauro cerramos el cierre de la carpa a la madrugada y volvimos a dormir plácidamente como si estuviéramos en Escalada. Con tanta actividad diurna: subir y bajar dunas para ir a la playa, prender fuego, unas diez veces, enfocar con la linterna la comida para ver si esta cocida, o bañarte con gotas de aguas hirviendo, pueden ser actividades sumamente desgastantes, pero resulta la mejor receta para dormir como un bebe recién bañado y comido.

Poemas de Cielo
Muchas dunas, mucho sol, en este mar, siempre soy yo.
Arena en mis pies, mar muy profundo, pero con una sonrisa, yo me tomo un jugo.


Lluvia
Los onerosos y precarios servicios del camping generan creatividad y resiliencia en nuestro equipo, después del cambio de parcela, estamos como queremos.
Hace cinco horas que llueve intermitentemente, por suerte tenemos tortillas santiagueñas que hicimos ayer a la noche. Una chica muy simpática y amable me invitó a un encuentro de poesía, que se realizará en el camping el fin de semana que viene. Me parece una propuesta genial, pero pensar en tantos días en una carpa con esta lluvia, me parece una condena medieval. Hasta que no salga el sol en la isla de Guiligan, creo que con Mauro no nos va a entusiasmar nada, ni un asado con vino tinto en la finca de Pepe Mujica.

¿En qué se diferencia un ser humano de un animal?
Yo me diferencio de un animal porque puedo resguardar el alimento del alcance de las hormigas, y la leña seca dentro de la carpa cuando llueve. La esencia probatoria del paso del hombre en el mundo es su trabajo, dijo Carlos Marx.
Lucha de clases
Escuchamos canciones melódicas en la radio uruguaya:
“Darte un beso es como tomar un vaso de agua helada” Estas y otras comparaciones por el estilo suenan y suenan en la radio del pueblo de Castillo. Griselda larga la siguiente reflexión marxista:
Cuando merma o afloja la lucha de clases, cuando los sujetos sociales se alejan de los asuntos públicos, se vuelcan a los asuntos amorosos del tipo romántico e histérico. Dijo Gripi y me quedo pensando en el reggaeton, la cumbia comercial y otros géneros musicales por el estilo.  

Filosofía veraniega
En estas vacaciones, el equipo de Escondete! llegó a la siguiente revelación filosófica: no tiene ninguna importancia decir o no decir “yo”. Claro que cada uno de nosotros tiene su nombre. Nos llamamos Cielo, Gripi y Mauro, claro que sí, pero nos llamamos así por costumbre, tampoco queremos llegar al extremo donde ya no se dice “yo”. Pero ya no somos “Uno” sino “múltiples”, como las hormigas, aunque mates mil hormigas, seguramente en media hora la tendrás nuevamente invadiendo tu alimento, porque no son “una”, sino “múltiples”.
El pensamiento más revelador y productivo que logró alcanzar Escondete!,en lo que va de vacaciones, “Las hormigas son tremendas…”
Esmeralda: 20 km de playas vírgenes.

El Cocal
Esmeralda, un lugar paradisiaco. Más de veinte kilómetros de extensión de playas vírgenes. En el kilómetro 273,5 de la ruta 9 que va al Chuy, si doblan a la derecha, se toparán con este pequeño bosque plagado de acacias, coníferas y eucaliptos. Seis kilómetros hacia el mar, se encuentra el camping agreste “El Cocal” La administración del camping cobra 350 pesos uruguayos por persona y por noche. En esta geografía de dunas y cielo estrellado, el constante rugir del océano atlántico, lo harán dormir como un angelito. Eso sí, el servicio del camping es, por decirlo cristianamente, sumamente precario: el agua de la ducha te congela o te cocina, no hay punto intermedio. El camping es tan agreste que no cuenta con ningún tipo de asistencia al buen acampante. Ah, me olvidaba, se llama “El Cocal” porque en sus costas hay un barco encallado, que llevaba ese nombre.  
El lugar cuenta con veinte empleados y están todos papando moscas. Nos cuesta hablar mal de la administración, porque a pesar del precario servicio que brindan, nos hemos encariñado mucho con su dueño, Carlos. Se parece mucho al compositor y músico Leo Maslíah, también queremos mucho a su hija Martina y a su nieta Julia, por lo cual, no vamos a entrar más en detalles. El lugar está buenísimo. Eso sí, tomen sus propios recaudos.

Cumbres Borrascosas
Griselda lee en voz alta la novela Cumbre Borrascosas de la autora Emily Bronte, bajo la sombra de una conífera, mientras cebo mate sin palo y Cielo juega con sus muñecas.
La novela se sitúa en la Inglaterra rural victoriana del siglo XIX, y para ser sintético, Ellen, la criada, relata a un arrendador, la historia de un amor fallido entre Heathcliff y Catherine, los personajes principales de esta historia romántica y tormentosa.
La novela esta buena para leer detenidamente en un lugar donde no se cuenta con energía eléctrica, ni motores a combustión, ni amplificadores de música. El Cocal, cual granja rural o finca del siglo XIX, es el lugar ideal para cometer esta empresa. Una sola cosa, lo único que no me cierra de la novela, es que la criada Ellen, relata la historia, con unos matices y un vocabulario tan florido como si fuera el mismísimo Flaubert en Madame Bobary. Característica muy propia de las novelas del siglo XIX, donde los personajes, ya sean sirvientes, campesinos o mendigos, hablan como si hubieran sido educados cual hijos de reyes.
Día seis
Clínica de rehabilitación
Amanecimos con un sol radiante climatizando la carpa a las siete y media de la mañana. Decidimos en la última asamblea que no vamos a cocinar por la noche, así es que el menú será el del mediodía, recalentado. Nos dimos cuenta que el camping El Cocal podría funcionar tranquilamente como una clínica de rehabilitación, caminando todo el día, tomando vino caliente, sin macoña que fumar. Para colmo, para llegar al mar hay que caminar mil quinientos metros y escalar cuatro dunas desérticas. El trabajo es tan arduo que a las diez de la noche estás tan agotado/a que lo único que te pinta es descansar. Se ve que el problema de Maradona fue siempre, básicamente, que tuvo mucha guita y mucho confort. En pocos días la Esmeralda logra lo que ningún psicoanalista lacaniano logra en diez años de análisis: que dejes los vicios, que te pongas a laburar en serio, y que te lleves bien con el resto, porque sino te toca hacer todo solo. Sabiduría uruguaya. 
                                                                                                                                                       
Día siete
Por Cielo.
7:30 de la mañana. Comencé con mate cocido y un durazno. Después una chocolatada, no mucho después, comí arroz con fideos y una salchicha. Después, haciendo regalos para amigos, y después lavando ropa, y no tanto después, fui a la playa que estaba re bien y vi tres cadáveres:  un delfín rosa agujereado por pájaros que comen muertos, una enorme mantarraya, y un cangrejo enorme de distintos colores. Metiéndome 2 veces al mar y también escuchando leer a mamá Cumbres Borrascosas. 

Día ocho
De Guatemala a Guatepeor
Se desata una tormenta eléctrica, con vientos propios de un huracán. Gripi, Cielo y yo entramos en pánico. La carpa se mueve tanto que parece la casa de Dorothy, minutos antes que la arrastre un huracán hasta la tierra de Oz.
Miramos hacia afuera, el resplandor de los relámpagos nos aterroriza. Nos abrazamos e imploramos ayuda a Dios, a la madre naturaleza y a la Pachamama.
5.30 AM. La tormenta corre a otras latitudes. Hemos sobrevivido. ¡O brigado deus! ¡Vamo arriba,vó!
7.30 AM. Descansamos plácidamente hasta que un sol incandescente incinera la carpa. Salimos raudamente a buscar una sombra reparadora.
Día nueve
El menú del día de hoy fue fideos con salsa. Picamos una cebollita, un ajo y hervimos un choricito de cerdo, para desgrasarlo vó. Luego metimos todo a la sartén para saltearlo. Pero como teníamos muchas, pero muchas ganas vó, de tomar mate y no contábamos con más agua caliente que con la que desgrasamos el chori, no nos quedó otra, e inventamos el Chorimate. Cada sorbo humeante y saborizado a carne de cerdo nos permitió, no sólo saciar el deseo de tomar mate, sino también el deseo de degustar carne, todo al mismo tiempo. ¡Increíble invento! Un método propio de la granja de rehabilitación o de los astronautas. Hemos dicho, Escondete!
De acá volvemos curados, cueste lo que cueste. ¡Vamo arriba, vó!
Día diez

Pizzas a la parrilla en el encuentro de poetas.

Encuentro de poetas
Durante todo el fin de semana se realizarán distintas actividades organizadas por un grupo de poetas trashumantes, que se dieron encuentro, acá, en el camping “El Cocal”.
Nosotros, chochos de estar en el lugar indicado por casualidad, participamos del fogón que se hizo ayer a la noche. Había una poeta francesa, un poeta paraguayo, dos poetas brasileros, muchos poetas uruguayos y un par de argentinos. La tertulia entretenida y agradable, como primera cita, con excepción de los chistes racistas y misóginos que contaron unos poetas uruguayos y los poemas yoicos y catárticos que se suelen escuchar en estos eventos, cerveza helada Patricia y literatura salada.
Noelia, la organizadora del evento, cual Auxilio Lacoucure en la novela Amuleto, de Roberto Bolaño, madre de la poesía latinoamericana, era la que dirigía la batuta, y su liderazgo resultaba legítimo y necesario para todos los allí presentes. Nilson de Souza, poeta anarquista, librero independiente, prometió durante toda la tarde, hazañas con el fuego y proezas físicas, cual Don Genaro en Viaje a Ixlan. Pero a último momento, se bajó de la velada,ya que se quedó durmiendo en la carpa. ¡Qué acto tan poético el de Nilson! Pensé para mis adentros. Un brasilero que reside en Rivera, ciudad brasilera fronteriza con Uruguay, recitó un poema en portuñol, que me pareció surrealista y de calidad forexport.
Las pizzas a las parrillas y los vasos de vino fueron corriendo de mano en mano entre los poetas y los versos cual ramas secas arrojados al fuego. Yo oficié de fogonero, alimentaba el fuego para que el barco poético no se encalle y siga en movimiento. Gripi amasó unas pizzas crujientes y recitó dos poemas de nuestro repertorio Escondete!
Asado Nuestro
“Asado Nuestro, que aún estás ardiendo…
Santificado sea el cuero del vacío, como así la tripa gorda, la falda parrillera, los chinchus dorados y las morcillitas bombón.
Venga a nosotros lo tierno,
Hágase Tu Voluntad, así en la entraña, como en los fuegos…
El chori nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdona nuestros atracos hambrientos,
así como nosotros perdonamos a quiénes asan a la parrilla y no nos invitan…
Y no nos dejes caer en la devaluación,
más líbranos de todo Macri. Amén."

Comparsa mental.
El piensa que yo me angustio
porque en pocos días,
cuando esté de vuelta en el trabajo
extrañaré a mis bebés…
Me llegan las llamadas pérdidas de mi mamá,
en mensajes de textos.
Por suerte, siempre hay un caballero que me ayuda a subir el carrito en las escalinatas de la estación de trenes.
Me gusta viajar pegada como mosca a la ventana
y mirar a través de los rayos de sol las pelusas que flotan en el aire.
Escribo algunos versos en la tapa de un diario evangélico:
“La claridad salió de mi con la forma de mis hijos.
La luz esta adelante y no en un punto fijo”
Día 13
Santa Teresa.
Arribamos en el día de ayer al camping de Santa Teresa: Fortaleza. El parque nacional es inmenso, arbolado. Hay lagartos, cotorras australianas, serpientes, hurracas, y miles de acampantes, diseminados a lo largo del predio, cual campo de refugiados. El Camping es regenteado por los milicos uruguayos y esta condición le da un colorido particular al camping. A la noche, un jeep militar verde, recorre los senderos que bordea la zona de acampe, controlando que no suene música demasiado alta, y que los fuegos de los parrilleros no se desborden.
Carla, una acampante brasilera, nos cuenta que, en la noche de ayer, se acercó a un militar que estaba apostado cerca de los baños del camping, y sin vacilar, le pidió lumbre para encender su porro. Cuando regresó a su carpa con el cigarro florido encendido, dice que pensó en sus amigos de Brasilia que, a su regreso, cuando ella les cuente no le iban poder creer: el primer faso legal…
Nos reímos a carcajada de la anécdota de Carla. Luego, yo le pregunté porque hablaba un español tan fluido. Entonces, ella nos contó que vivió en la ciudad de México ocho años, que trabajó en una empresa mexicana, pero que no se aguantó y se volvió a Brasil. Cielo, que hace rato esta fascinada con México, le preguntó por los mariachis y especialmente por la comida mexicana. La conversación fue muy agradable. Carla es esa clase de chica luminosa, como una luciérnaga. Hablando de insectos, no me quiero olvidar que nos contó para asombro de Gripi, Cielo y mía, que los mexicanos suelen comer grillos. Así como leen, grillos. “Pero los grillos dan mala suerte si los matas” dijo Gripi. “Pero en México los matan para comerlos, que es distinto que matar por matar.” respondió Carla con esa fonética tan melódica que tienen los brasileros.
Ni Asado ni porro.
El chauvinismo es un sentimiento miserable… y muy recurrente cuando la suerte te da la espalda en un centro turístico extranjero. Como decía un filósofo, el cual no recuerdo su nombre, para no decepcionarse no hay que ponerle ficha a nada… Vinimos a Santa Teresa con un manojo de ilusiones, y como pasa a menudo, la realidad nos cagó a piñas como Mayweather a Maravilla Martinez, en su última pelea de juguete.
Una de cal y una de arena. El predio es enorme, los eucaliptos altísimos, los pájaros miles, pero los baños son letrinas, los precios privativos y la cantidad de carpas excesivas.
Mientras me resbalo con la crema enjuague en unas duchas que parecen de un campo de concentración, me acuerdo de la película “La vida es bella” y hago burbujas con el jabón para que Cielo se entretenga. Mauro desconfía de la marihuana paraestatal, así la llama, vemos a los jovencitos que inmediatamente después de fumarla se quedan dormidos. Uruguayos, la vida es pensamiento y acción, que no duerman tu conciencia política. Nunca.
Graffiti en Valizas.

Día 16
Llegamos a Siri a comer empanadas de Valizas.
Todavía no es tiempo de balances en Valizas, apenas cumplimos las cuatro horas en la famosa playa de los artesanos, conocida por sus bocados de mar y su juventud inquieta artísticamente. Pero podemos adelantar que en menos de lo que dura una jornada laboral de call center (6 horas), conseguimos el camping más barato de Uruguay, macoña a menos de diez metros de nuestra carpa y le compramos unas hawaianas a Cielo por menos de doscientos pé.
Valizas promete ser el pucará que andábamos necesitando.
Día 17
Hoy es nuestro tercer día en el camping comunitario de los carpinteros.  La maga, es la jefa y dueña del lugar. Oriunda de Montevideo, nos contó que se vino para estos pagos a vivir con su compañero “El Facha”-ya fallecido- y que consiguió estas tierras porque “El Facha” se la reclamó al candidato a intendente que hacía campaña política por esta zona, hace diez años atrás. Anteriormente vivían en un rancho muy cerca del mar, que encontraron abandonado y que alternativamente se inundaba de arena y de agua de mar, porque estaba muy cerca de la costa del arroyo de Valizas. Con mucho esfuerzo y trabajo la pudieron recuperar. Por suerte, el intendente le cedió un lote, y se pudieron mudar.
Lo más característico del camping “Los Carpinteros” es que hay que arrojar un balde atado con una soga a una cachimba, para recoger agua para el baño. Si uno/a tiene necesidad de orinar, con medio balde de obra basta. Pero si uno/a tiene ganas de deponer eses, necesita un balde de agua entero. Valizas es el ejemplo del emprendedorismo bien entendido: hay galletitas, brownies y trufas sostenidas por la cultura canábica. Adolescentes rebeldones y maleducados hacen sus primeros pasos desarrollando dichas empresas con el espíritu de Steve Jobes, pero con onda.

Día 18
Cuarto día en camping comunitario Los Carpinteros. Estamos muy cortos de efectivo. Por suerte, mi tarjeta de débito sigue con crédito. Esta condición económica, más precisamente monetaria, nos permitió degustar unas costillas a fuego a leña. Nuestros cuerpos recobraron potencia cual celulares al cargar sus baterías. Aunque eran pocos bifes, tan solo cuatro costillas, le convidamos carne a los pibes de San Nicolás, porque nosotros tenemos código, no como otros, lo poco que tenemos lo compartimos. Siempre fue así, y siempre lo será. Para cambiar el mundo, primero debemos empezar por nosotros mismos. ¡Las relaciones sociales la construimos entre todxs, vó! No me vengas hablar de anarquismo, si en tu vida práctica no convidás un trago de cerveza, gato.

Día 19
Los piojos nos van a sobrevivir.
Recién nos despertamos en el camping “Los Carpinteros”, la mayoría de los acampantes duermen, mientras nosotros saboreamos los primeros mates de la mañana. La pediculosis nos viene acechando. Cada día que pasa, la picazón se vuelve más intensa en nuestras cabezas. No veo la hora de poder cortar la inmensa cabellera de Cielo, pero su madre argumenta razones que no comparto ni entiendo y la mar en coche…
Las Flores de La Maga.
Dejamos Valizas con una suerte de congoja meditativa que se tradujo en una demora de cuatro horas desarmando la carpa. ¿Valizas es un asentamiento con escasos servicios? ¿Una comunidad hippie? ¿O la Ámsterdam de América latina? No apresuremos conclusiones, pero aprendimos muchas cosas, por ejemplo, que es una cachimba, como almorzar en medio de una tormenta de arena y que la legalización de la marihuana es un hecho que invariablemente se hará realidad, y que con eso, no pasa nada.
El camping de la Maga es una casa con un terreno muy grande adelante, donde se puede acampar en pequeñas parcelas, una al lado de la otra. El camping cuenta con cocinita, baño, agua fría y licuadora. Todas las limitaciones de la precariedad edilicia son compensadas por la onda y el compromiso de la Maga, una de esas poderosas mujeres, que a veces tenemos la suerte de conocer. Tiene el don del fuego y a la nochecita lo prende en tan sólo diez minutos unos troncos de acacia y tenés brasa durante dos horas, podés hacer un guiso de mondongo si tenés ganas. En su terreno crecen las florcitas más ricas de todo el departamento de Rocha.
Día 20
Las hormigas, la arena y los piojos nos tienen podridxs…
Valizas-San Carlos.
La espera del bus que nos llevaría a Maldonado en un pequeño chaparral que hacía a su vez de sala de espera resultó amena y relajante, regada de coca cola y amenizada con pan de semillas. Los últimos días de vacaciones siempre sueltan el bolsillo. Subimos presurosos hacia nuestro nuevo destino, los mullidos asientos apanados y el aire acondicionado nos devolvieron al primer mundo del que nos hablaron en los ´90. El micro se fue completando en las distintas paradas, más adelante un señor lee un grueso volumen, de tapas amarillas, titulado “Utopía para realistas”, ¡Qué curiosidad su contenido! No nos animamos a pedirlo prestado,pero el espíritu emprendedor nunca descansa y se nos ocurren un montón de títulos en la misma línea blanca editorial: “Drogas recreativas para controladores seriales”, “Dilemas éticos para cínicos” ó, “Compromiso para cobardes” … Tendríamos que hacer varias ediciones y nos llenamos de oro.
El paisaje, con el correr de los kilómetros va transformándose. Las palmeras y acacias van dejando lugar a la llanura sojera y el ganado vacuno, el rancho improvisado se esfuma y se impone la estancia y el latifundio en el horizonte. Dormitamos de a ratos en el bus silencioso, reservando energías para la última parada: el reencuentro con el uruguayo mala onda y el argentino forro al que estamos acostumbrados.
Vaquita de San Antonio en Portezuelo.

Día 21
Punta Ballena, Maldonado.
Hoy es nuestro segundo día en el camping de Punta Ballena, departamento de Maldonado. El camping esta inserto en un inmenso bosque y la playa más cercana: Portezuelo, queda a dos kilómetros de distancia. El camping cuenta con agua caliente, luz eléctrica, piscina, parrillas y wifi. Realmente para nosotros es como un hotel cinco estrellas.
Mientras tomamos unos mates mañaneros vemos pasar un jet privado por arriba de las puntas de los eucaliptos. Es Marquitos Peña que viene a comer un asado, seguramente.
Los vestuarios de hombres y de mujeres del camping top de Punta Ballena, vendrían a ser la caja de resonancia de la cultura pacata de la clase media argentina, uruguaya.
En la ducha de hombres, dos chicos se bañan con su padre. - ¿Papá te acordás que en las vacaciones del año pasado se me descosió la bermuda? -  -No, nada que ver Ignacio, eso sucedió en las vacaciones 2015 que, después de volver de Bruselas, nos quedamos una semana en París y en el ascensor del hotel se descosió. ¿Te acordás? -. ¿Tanta información necesitábamos? A mi se me descosió haciendo la medialuna en la playa con Cielo y ahora la llevo cosida ¿Te sumó eso muñeco?
En el vestuario de mujeres, una mamá le ordena a su hijita de siete años: -Palu, secate el pelo-
- No puedo secarme el pelo ma-
-No, Palu, nosotros esa palabra no la decimos-
-Pero no puedo ma.-
-Si se puede, no quiero oírte más decir esa palabra– Y Palu se tuvo que ir a dormir con la cabeza chorreando…
Discépolo se haría un festín con tantos mosquitos y mordisquitos dando vueltas. Los primeros me dan alergia, a los segundos hay que eliminarlos con el off de la conciencia de clase. La mayoría de los acampantes se pasean durante el día por las playas de Punta del Este, codeándose con la clase alta uruguaya y argentina, pero cuando cae la noche, su carruaje se convierte en calabaza y regresan cabeza gacha a dormir a sus casas rodantes o carpas. La clase media siempre la pasa mal, porque cada vez que miran su silueta en los espejos del vestuario, ven una persona que no esperaban encontrar.
Foto panorámica del balneario de Punta Ballena.
Día 22
Nos levantamos cuando apenas comenzó a clarear. Armamos la mochila y desarmamos la carpa en un periquete.  Cargamos todos nuestros bultos y caminamos trabajosamente hasta la entrada del camping. Ya estamos muy duchos con el armado y desarmados de carpas. Podríamos decir que a esta altura somos profesionales en la materia.
Un Uber nos llevó raudamente al aeropuerto de Punta del Este. Mientras los distintos empleados aeroportuarios llegaban a cubrir sus puestos, Cielo desayunaba un mate cocido bien caliente y Gripi y yo, los últimos mates de yerba sin palo.
El vuelo a Buenos Aires duró lo que dura un pestañeo, pero el control en migraciones duro lo que un capítulo de Black Mirror.
Nos tomamos el colectivo Línea 160, que tardó dos horas en escupirnos en la estación Lanús. El infierno urbano volvió atraparnos con sus tentáculos y un remisero nos quemó la cabeza con el caso Chocobar hasta la puerta de nuestra casa.
Detrás de la puerta, Camilo nos recibió con una sonrisa hermosa y una casa inhabitable. Lo primero que hice fue pasar un trapo de piso con lavandina en el suelo de la cocina, mientras Gripi y Cielo abrazaban a Camilo.
Fin.

miércoles, 3 de enero de 2018

El golpe dialéctico. ( Reseña cinematográfica)

  


  El regalo más lindo que me hice a mí mismo en estas fiestas de fin de año, fue haber visto la película Los Comulgantes de Ingmar Bergman (1963). En esta película oscura y escabrosa, el director sueco cuestiona su fe religiosa y pone en evidencia el estado crítico de su “Yo trascendental”. A través de su alter ego, el protagonista de la película, un pastor protestante llamado Tomas Ericsson.
  Antes que continúe, quiero aclarar dos cosas: la primera, es que la película pueden encontrarla en el canal Youtube, subtitulada en español y todo.La segunda cosa que quiero decirles, es que voy a contar parte de la película, por lo tanto, la voy a spoilear un poquito. Aviso por si ustedes no la han visto y tienen deseos de verla. En tal caso, no sigan leyendo este post. Como diría un mafioso, el que avisa no traiciona…
  Ahora que quedaron las cosas claras entre nosotros, prosigamos. Iba contando, el actor principal de la película es un pastor que se llama Tomas, y que se encuentra en una profunda crisis con su fe religiosa. La historia se sitúa en un contexto de posguerra y la primera escena transcurre en una iglesia, como la mayor parte de la película, en una iglesia perdida en algún pueblito rural de Europa, Suiza, ponele.
  Entre los pocos fieles que asisten a la eucaristía, que brinda triste y solemnemente el pastor, se encuentra una pareja, conformada por una mujer embarazada y su marido, de oficio pescador. La mujer del pescador se siente realmente desesperada y al terminar la eucaristía, se acerca con su marido para hablar con el pastor. Bueno, la cosa es que la mujer le cuenta al pastor que su marido está deprimido, que ella no puede más, que su marido esta todo el día deprimido, que ella no puede sola, que tiene que hacer miles de tareas domésticas, como fregar, cocinar, barrer, hachar, y que su marido no la ayuda en nada. Y para colmo tienen tres pequeños revoltosos, que andan de aquí para allá,  y uno más, que está por venir, que todavía no salió al mundo. Mientras Karin habla con el pastor, el pescador mira con una rígida cara de madera hacia el suelo.
  Cuando Karin termina su discurso, el Pastor se dirige al pescador y le dice: - Hay que confiar en Dios- y continua: - Yo comprendo tu angustia, pero hay que vivir. -  - ¿Por qué hay que vivir? -, le pregunta lacónicamente el pescador. El pastor, que, según las sagradas escrituras, es el nexo o puente entre los hombres y Dios, se queda sin palabras ante la pregunta del pescador. Es entonces que interviene su esposa: - Llévame a casa y luego vuelves. -Es mejor que estas cosas las hablen solos. – El pescador acepta el compromiso y lleva a casa a su esposa.
  La película tiene otros personajes, como un organista ebrio, una maestra infeliz, y un sacristán con discapacidad física, entre otros pocos personajes más. Pero sobre esos personajes no voy a hablar, porque no me parecen tan relevantes en la historia.
  La relación entre el pescador y el pastor es lo que más importa, bueno, la cosa es que después de un largo rato, el pescador vuelve a hablar con el pastor, y he aquí para mi la perla de la obra de Bergman, el diálogo entre el pastor egocéntrico y el pescador deprimido, sublime:
  El pescador que habla de manera escueta, le confiesa al pastor, que hace tiempo que está pensando en quitarse la vida. A lo cual, el pastor responde: - Le seré sincero. Perdí a mi esposa hace cuatro años. Yo tampoco le encontraba sentido a mi vida. Sin embargo, seguí. No por mí, sino para serle útil a los demás, bla bla… - Mientras el pastor comienza a envalentonarse con su monólogo, el pescador lo mira incrédulo. El pastor continúa embarrándola y dice: -Ves que mal pastor soy, salió de un hombre angustiado. - Continua- ¿Y si acaso Dios no existe? Qué más da… La vida cobra sentido. ¡Qué alivio! – dice el pastor ante la desazón del pescador que está al borde del suicidio.
  El remate de la historia como usted imaginará, es que después del diálogo entre ellos, el pescador se marcha de la iglesia, busca su rifle y ¡Bang! se vuela la cabeza de un tiro, cerca de un río.
  ¡Esto es arte, pusilánimes! Grité mientras Cielo me miraba desconcertada. No me vengan con poemas de amor de Mario Benedetti, y mucho menos con los cuentitos y alegorías pedagógicas de Eduardo Galeano, que hacen circular miles de usuarios en las redes. Yo siempre me pregunto, en vez de replicar versos y párrafos de Eduardo Galeano, porque no replican frases o párrafos de cuentos de Horacio Quiroga o Juan Carlos Onetti, que también son uruguayos, pero a diferencia de Galeano y Benedetti, son escritores en serio, que exponen sus miserias, que cuentan la cosas tan cual son, aunque no queden bien parados, aunque queden expuestos.

  Probablemente, la gente que cita a Galeano, nunca leyó a Fedor Dostoievski, ni a Franz Kafka, los grandes pioneros literarios del mundo contemporáneo. Escritores que esconden en sus libros, la violencia de un “cross” a la mandíbula. Como dijo Roberto Arlt, en su prólogo Los Lanzallamas: Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen". (Roberto Arlt, 1931).El lector debería escupir sangre en una palangana, al terminar cada capítulo de una novela,cual boxeador al sonar la campana. No me vengan con escritores que explícitamente quieren dejar una enseñanza. Esos no son escritores de literatura, en todo caso son escritores que hacen libros de autoayuda o espirituales, que hacen otra cosa, o como ustedes quieran llamarlos, pero no de literatura.

jueves, 27 de julio de 2017

Literatura bajo la ducha.

     Una persona, la cual desconozco su paradero e identidad, me recomendó telepáticamente el libro de María Moreno: Black Out. Quiero decir a esta persona desconocida que todavía no lo leí, pero que muy pocas veces me equivoco con los libros. Esto se debe a mi experiencia como lector avezado, supongo. O quizás, porque antes de comprar un libro, leo la primera oración del mismo cual si ésta tuviera la misión de revelarme un secreto. Lo cierto es que Black Out me cautivó desde el principio,  “El hombre subió al ómnibus. Llevaba una enorme jaula cubierta por un trapo negro.” El comienzo es tan bueno como el principio de La metamorfosis de Franz Kafka, "Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.” Tranquilamente el comienzo de la novela de Kafka, como el libro de relatos, micro ensayos y crónicas de María Moreno, podrían presentarse como microrrelatos. Esas pocas líneas valen por si mismas, no necesitan otras oraciones que la complementen. Como el microrrelato del escritor guatemalteco, Augusto Monterroso, “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Paul Auster dijo alguna vez, que intenta dejar espacio en su prosa para que el lector la habite, que el lector se apropie de las escenas y situaciones de un libro y las aplique a sus propias experiencias.
¡Me encanta la microficción!
     Junto a mi coequiper Griselda, ideamos un montón de stickers, que contenían distintos microrrelatos en forma de viñeta. Recuerdo que pegábamos estos stickers en las publicidades del subte y las paradas del colectivo. Era muy divertido para nosotros subvertir una publicidad donde, por ejemplo, Iván de Pineda aparecía en calzoncillos diciendo “El cura de mi parroquia conquistó a mi papá”, ó una Mirtha Legrand promocionando su programa de almuerzos, exclamando: “¡Ey Gillipollas!¡Cógeme, cógeme!”, sublime… Espero que algún curioso/a lo haya advertido.


     Mientras escribo, escucho el programa de radio del periodista Reynaldo Sietecase, me llama poderosamente la atención la distancia entre los conductores radiales con la realidad de sus oyentes. No sólo Reynaldo Sietecase, también María O Donell, Matías Martin, etc, etc. Pareciera que en sus comentarios, anécdotas, enunciados, se dirigen a un oyente que no vive en el conurbano ó la ciudad de Buenos Aires, sino en la ciudad de Estocolmo, Suecia o algún terruño con un Estado robusto. Perdonen la digresión, es que me indigno con los medios masivos de comunicación, no lo puedo evitar. Griselda bromea a menudo conmigo, diciendo que el día que hagamos la revolución, antes de tomar la casa de gobierno, vamos a ser una parada técnica en las radios y canales de televisión para prenderlos fuego.
     En los últimos años, descubrí un escritor que me iluminó como pocos lo hicieron. Roberto Bolaño es el nombre del autor de la novela Los detectives salvajes. Si hay un lector desprevenido que no lo haya leído todavía, que deje todo como está y vaya corriendo a la librería más cercana a comprar o robar esta novela. Roberto Bolaño no proviene de ninguna dinastía literaria o académica, es un escritor que se hizo sólo, que lo único que heredó de su patria fue el exilio. Desde ese “no lugar” fue construyendo su prolífica literatura.
     Hace poco encontré en el canal Youtube, una entrevista a Roberto Bolaño que la recomiendo fervientemente. En la misma el escritor chileno se muestra muy suelto con sus palabras, sus gestos, hablando de literatura con un colega chileno. En el comienzo de la entrevista, el entrevistador le pregunta por los personajes principales de la novela Los Detectives Salvajes: Arturo Belano y Ulises Lima; poetas visceralistas, criminales, son algunos de los atributos de estos personajes. Lo interesante es que Roberto Bolaño cuenta que el personaje de Ulises Lima está basado, o sea, es el fiel reflejo de su mejor amigo de toda la vida: Mario Santiago, que además de considerarlo un verdadero poeta, lo define como un lector empedernido.  Lo gracioso de la anécdota es que Bolaño, en un momento, comienza a darse cuenta que sus libros estaban en su mayoría mojados. Y se empieza a preguntar ¿Es que acaso ha llovido en México? Bolaño intenta encontrar una explicación del porqué las páginas de sus libros estaban húmedas, pero no la encuentra, hasta que en una ocasión, al regresar a su pequeño departamento del DF, sorprende a su amigo leyendo debajo de la ducha con el brazo extendido. Lo que más me gustó de la anécdota es que después de escucharla, inmediatamente recordé a Ezequiel Manganelli, un ex compañero de trabajo, un lector voraz, siempre que lo encontraba, me mostraba un libro distinto. Fue instantáneo, escuché la anécdota de Bolaño y en un flashback, vi desde la ventana de un colectivo de la línea 501,  a Ezequiel Manganelli, caminando por una vereda de la ciudad de Monte Grande, con el brazo extendido, leyendo un libro.

sábado, 28 de enero de 2017

Memorias del viaje a Perú




 Lord Voldemort

Templo del sol. Machu Picchu.



09/01
Partimos a las 19.00 horas desde el aeropuerto internacional Ministro Pistarini de la ciudad de Ezeiza hacia la ciudad de Lima, Perú.
Viajamos por la línea aérea de bandera: Aerolíneas Argentinas, en un avión Boing 737 que iba hasta las manos. Minutos después de despegar, un pasajero retó a Cielo por golpear la parte trasera de su asiento. La señora que viajaba al lado de Griselda, una fila atrás, la alertó:
-Señora, señora, están llamando la atención a su niña-
Griselda se paró inmediatamente y observó al hombre con su mirada severa. El muchacho bajó su cabeza y regresó a su asiento cual serpiente de Voldemort a la cueva de las tinieblas.


La llama que llama

Llamas y alpacas en el patio de un  mercado de Cusco.


Cusco. La filosofía vitalista del hombre andino considera que lo hombres y las mujeres, los animales, las plantas, incluso las piedras, tienen el mismo nivel de hermandad por ser productos de la madre tierra. Por esta razón, aquí la llama es un miembro más en la familia tradicional cusqueña. La cholita la alimenta con mamadera de leche y alfalfa. Llevan nombres de personas, como Pablo, Pedro y Paco. El día de su cumpleaños lo celebran con mucho ahínco, chicha y cerveza. Llevan a cabo un ritual llamado en lengua quechua “Ch´allakuy y tinkay”; acto en el cual, el hombre de la familia, besa con su lengua a la llama en la boca y las mujeres adornan con cintas multicolores sus orejas. Cielo tiene una fascinación cusqueña con las llamitas de todos los tamaños, las visitamos diariamente en un campito de un monasterio regado de alfalfa. Descubrimos el edén de las llamas.



Llama alimentándose en el edén: Machu Picchu.  




 Mario Vargas Llora

Cielo y Garcilaso. Museo de Historia de Cusco.



Recorriendo el museo de historia de Cusco, me detengo a leer una frase del escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura: “El progreso no significa solo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso, sobre todo esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo bello de lo feo, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo, y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura”
El problema que no tuvo en cuenta Mario Vargas Llosa es que lo que él considera bello, inteligente, bueno y tolerable, para otros resultó ser feo, estúpido, malo e intolerable. La cultura que él considera bella no es inmune en sí al genocidio y a la esclavitud sin nombre de seis millones de aborígenes originarios. El filósofo Walter Benjamín en su tesis VII de su texto “Conceptos de Filosofía de la historia” afirma que no existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie. Mario Vargas Llosa es heredero de todos aquellos que han vencido. Hoy, participa del cortejo triunfal de republicanos peruanos liberales, que pasan sobre los que también yacen en la tierra.

Algunos referentes culturales peruanos dejan mucho que desear, no lo digo sólo por Mario Vargas Llosa, hay otro escritor muy venerado en estos terruños, que ocupa un lugar central en la cultura peruana, que es el Inca Garcilaso de la Vega, un hombre mestizo, hijo de un militar español y una princesa Inca. Yo no sé cuál fue el mérito de este hombre, quizás su obra literaria es muy buena, no sé, desconozco, no la leí. Pero la biografía de este supuesto prócer es humillante, por lo menos, para todos los que han caído bajo la espada española.  La cosa es así, resulta que este buen muchacho, poco después de la muerte de su padre, decide embarcarse y dirigirse al viejo mundo, más precisamente a España, para mendigarle a la Corona algún beneficio, por los servicios prestados de su padre al Rey. La cosa es que la corona no le da ni bola, y además desprecia, no sólo la memoria de su viejo, sino también la suya, por ser un maldito mestizo. Ustedes pensaran, bueno, es aquí donde Garcilaso se revela y reivindica su sangre incaica, pero no, nada de eso. El Inca Garcilaso de la Vega comienza su carrera militar bajo la orden de la Corona española, y como buen soldado, llega alcanzar el grado de Capitán.
Tras la muerte de su mamá y su tío, abandona la carrera militar y se refugia en la religión. Cabe mencionar, que recibe una suma importante de dinero y bienes, que hereda fundamentalmente de su tío difunto. Por lo cual, sus últimos años los vive holgadamente. Así como lo leyeron, esta es la verdadera historia patética de la vida del gran prócer peruano, que se encuentra en plazas, escuelas y museos del Perú. Como ven,  articular la historia oficial del Perú, no significa reproducir el pasado tal y como verdaderamente ha sido, significa que la clase dominante se adueña de un recuerdo,  para evitar cualquier tipo de peligro en el futuro.  Para el filósofo, crítico literario y coleccionista de citas: Walter Benjamín, el objetivo del cualquier historiador materialista, es avivar la llama de ese peligro: “El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como aquellos que reciben la tradición” (Tesis VI, Conceptos de Filosofía de la historia).
Digo, para todos aquellos, como Walter Benjamín, que quieren redimir a los oprimidos de la historia, nos queda quizás, un último as bajo la manga: “El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza”


cienpies incaico.


Mate de Coca
Griselda fue al mercado de Waincha, en una búsqueda frenética por recuperar los mates del atardecer. El termo rojo escarlata había quedado olvidado en una Van, y los síntomas de abstinencia estaban comenzando a aparecer. Pidió un termo a un puestero, y el vendedor le ofrecía un montón de termos preciosos, pero todos sin pico matero. -No, no, necesito con pico para cebar mate- le grita Griselda, chupándose el dedo para simbolizar la bombilla.- El vendedor sonrió. - El mate para ustedes es como la coca para nosotros. No podemos vivir sin ella- exclamó el hombre dándole un termo con pico vertedor color acero. Sesenta soles, más barato que en casa resultó. La globalización mal entendida.



Caminata desde la Central Hidroeléctrica hasta Aguas Calientes. 




Datos para el viajero.
Queridos colegas trashumantes, en esta sección del diario, arrojaremos algunos datos valiosos para emprender el viaje al Machu Picchu, que significa en lengua quechua “montaña vieja”. El pasaje ida y vuelta en tren desde la ciudad de Cusco hasta Aguascalientes tiene un valor de aproximadamente, 200 dólares. Hay un convenio para los residentes y algunos países andinos (Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia), en el cual pagan bastante menos, sobre todo los peruanos. Pero para nosotros los argentinos, el valor del pasaje es privativo, por lo cual, señalaré el camino alternativo para llegar a esta maravilla del mundo.
La manera alternativa para llegar desde Cusco hasta Aguas Calientes es la siguiente:
En la intersección de la Avenida Grau y Avenida Kancharina, en las afueras de la ciudad de Cusco, parte un Bus hacia Santa María. El costo del pasaje es de tan sólo quince soles, el tiempo estimado de viaje es de seis horas. Cuando por fin llegás a la ciudad de Santa María, debes tomar un taxi hasta Santa Teresa (pueblito montañoso y selvático, con aguas termales en medio de sus montañas). El costo del pasaje es de diez soles. Por último, desde Santa teresa se debe tomar otro taxi hasta la Central Hidroeléctrica. El costo del pasaje por persona es de 5 soles. (El taxista cobra por persona, porque el auto no sale hasta que no estén todos sus lugares completos). O sea, el costo total del viaje es de treinta soles por persona, como ven queridos colegas viajeros, este camino alternativo es muchísimo más barato y agotador que el viaje en el tren de Harry Potter. Perdón, si ustedes creían que la travesía terminaba aquí, no es así. Todavía falta el trayecto a pie, once kilómetros desde la Central Hidroeléctrica hasta Aguas Calientes. Mientras bordeas las vías del tren, el paisaje te recuerda a la película “Cuenta conmigo”, ¿Recuerdan? donde unos chicos emprenden una caminata para encontrar el cadáver de un chico desaparecido y en el trayecto sortean un montón de peripecias. Bueno, la vista del Machu Picchu de espaldas es preciosa y el río marrón y caudaloso baja de la montaña con un sonido furioso.


puente de Santa Teresa




Zaratustra andino
Ukuku es el nombre en lengua quechua del superhombre andino, cual Zaratustra para Friedrich Nietzche. Ukuku simboliza al hombre cuya fortaleza espiritual y emocional le permite superarse día a día y estar en armonía con la naturaleza.


El maíz es de América.
Para todos aquellos eruditos que aseguran que el maíz es un producto agrícola que introdujo el viejo mundo europeo en nuestro continente, les aseguro que no es cierto lo que dicen. Según el cuadro cronológico de la evolución cultural del museo de Coricancha, en la ciudad de Cusco. El maíz apareció en México 5000 años antes de Cristo. Ni el maíz es propio de ustedes. ¡Malditos colonizadores! 

Aguas termales de Santa Teresa



Ughu Pacha         
Según la cosmovisión Inca, el universo se divide en tres espacios infinitos. El hanan-pacha que significa el mundo de arriba, donde habitan los dioses. El kay-pacha que es el mundo terrenal, de aquí (espacio) y ahora (tiempo presente), donde vivimos los seres humanos. Y, por último, el ughu-pacha, que significa en lengua quechua: mundo subterráneo, que es el lugar donde habitan nuestros muertos, las raíces de nuestra fertilidad e identidad. Tiene también un sentido espiritual este concepto, que vendría a ser nuestro mundo de adentro.
Hay un temita que todavía no saldé con mi vieja, que fue la cremación de mi difunto padre. Si hay algo en que no estuve de acuerdo, aunque no lo manifesté, fue con la decisión de mi madre de hacer cenizas a mi viejo. Creo, como los incas, que los muertos habitan el mundo subterráneo, y que además fertilizan las raíces de nuestra identidad en el mundo del aquí y ahora (kay.pacha).
No digo que seamos tan fanáticos de momificar a nuestros ancestros, como hacían los incas con sus reyes o princesas. Y en los períodos de siembra trasladarlos hasta la tierra para pedirles una buena cosecha. No, tampoco me veo en el final de la materia de Sociología de la educación con un saco de huesos de mi viejo. Pero si creo en el ritual judeo cristiano de enterrar a nuestros muertos en un cementerio. No me gusta las formas mortuorias posmodernas, donde todo es desechable, desde los restos de un Bic Mac, hasta los restos cadavéricos de tu viejo.


Atardecer en el sur de  Lima: Playa Punta Hermosa.