lunes, 23 de junio de 2008

El secreto

Es necesario revelar este secreto: la unión de las almas. Fui muy iluso al creer que el alma era simplemente un concepto abstracto. La invención de un romántico, perdido en un laberinto de amor.
Nunca imaginé que las almas podían adoptar formas o emitir sonidos. Pero tengo que confesárselos: ¡El alma existe! Sí, existe y tiene ojos, a veces no tiene ojos pero tiene voz. Puede ser que no tenga ojos ni voz. En estos casos tiene piernas. Se deslizan por debajo de la sábana y se acurrucan con las mías, quemándome la piel. Arrojándome agua bendita por debajo del ombligo. ¿Entendés...?
Entonces, las piernas imaginan y sienten amor. Luego esta intensidad se desvanece y se suceden gritos. Espaldas que se miran francamente. Nos separamos y las almas toman conciencia de su propia muerte.
A unos metros todo es gris; la salida del laberinto. Por suerte, mi compañera llega justo a tiempo para no dejarme ir.
Su alma ya no son sus piernas, es su voz que me llama. Pronto serán sus ojos. Cuando volteé mi cabeza para mirarla.

Mauro.

miércoles, 16 de abril de 2008

Recital del Indio en Jesús María


Después de darle vueltas al asunto, calcular tiempo y distancia, idas y venidas, amigos que se bajaron a último momento, que pin que pan... El sábado 12 de abril Escondete! partió a bordo de un ronroneante y aceitado Duna modelo ´93. El destino: la ciudad de Villa María, Córdoba. Ustedes se preguntarán, ¿Para qué irse hasta Villa María? Sin embargo, a pesar de las versiones encontradas que circularon en la banda, la rama femenina del movimiento afirmaba tener datos precisos del evento, hasta se mencionó una página oficial sino me equivoco...
Y llegamos sin mayores peripecias, ansiosos por visualizar las banderas flameantes colgando desde las ventanillas de un micro escolar mercedes benz, pero el paisaje se mostraba desolador y ameno, más bien tranquilo.
Después de tanta ruta decidimos relajarnos con unas cervecitas a orillas del río Tercero, llamamos a nuestro amigo imaginario Ezequiel y el tiempo corrió ligero como el agua marrón a nuestros pies.
Hay una costumbre muy difundida en Córdoba. Consiste ésta en brindar referencias e informaciones contrapuestas a los visitantes, así si uno pregunta por el anfiteatro lo envían directamente a la terminal de micros, y así sucesivamente. Parece ser un chascarrillo habitual, tradicional como Rodrigo y las galletitas serranitas.
Después de caminar unas 20 cuadras de más y guiándonos por la posición del sol llegamos al fin a un anfiteatro desierto, en práctico estado de abandono. Fue entonces que nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado de María...
¡Estábamos jugados! El velocímetro del Duna no supera los 110 km. y Jesús María, el lugar donde realmente se presentaba el Indio, quedaba a 200km. por autopista. Fuimos echando putas y sacamos un pañuelo blanco por la ventanilla. Llegamos sobre el pucho, como los famosos. Interminables hileras de micros bordeaban la ruta, la fiesta estaba a punto de comenzar.
Un indio muy delgado y de camisa negra salió al escenario junto con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. La banda es una joyita, vistosa y precisa, reefs metálicos de guitarras, bombos prolijos y estridentes crearon una atmósfera distinta para cada tema. No cabe ninguna duda, el indio mantiene la gola intacta. Su dicción perfecta hace accesible sus letras hasta para el más neófito. La selección de temas, si bien no fue demagógica, dejó contento a casi todo el público.
Tocó el último disco Porco Rex casi completo, a excepción de Veneno Paciente, hubiera estado bueno escucharlo aunque es tan oscuro... Desfilaron con gran soltura el resto de los cortes. El tema número nueve del disco, Mientras tanto el sol se muere, romántico y por demás oscurito, ya suena como uno de los mejores exponentes del nuevo material. Cuando sonó Porco Rex cierta psicodelia afloró en el ambiente, una pantalla en el fondo del escenario disparaba imágenes superpuestas de puercos rosas, fucsias y púrpuras combinados con flashes verdes. Por suerte tampoco faltaron temas del primer disco, El Tesoro de los Inocentes (Bingo fuel). Pabellón séptimo, relato exquisito basado en un historia verídica que reveló el aspecto tumbero y lúgubre que tuvo, entre otros matices, el show.
Obviamente no podía faltar al banquete el mítico Patricio Rey que se hizo presente con sus clásicos ricoteros como La hija del fletero, Tarea fina, Angel para tu soledad, entre otros. El tema más bonito de este repertorio redondito fue El infierno está encantador, que sonó tan brillante y melodioso como el canto de un jilguero.
Por último, hay varias incógnitas que a Escondete inquietan durante cualquier recital. ¿Con qué tema abrirá el show? ¿Habrá invitados sorpresas? ¿Este pibe que tengo atrás me está apoyando o sólo intenta bailar? ¿Cuántos porros puede fumarse una persona sin derrumbarse? ¿Para qué filma con el celular un escenario que esta a cincuenta metros de distancia?
Son preguntas que Escondete! deja picando y pide a sus ocasionales lectores ¡A gritos contestar!
Hemos dicho.
Escondete!

sábado, 5 de abril de 2008

Microficción en las calles

Hola amiguitos! Escondete! tiene el agrado de acercarles los pormenores de la última sesión de fotos de...




Mosca

Peso: 67 kgs.
Altura: 1.63 mts.
Lugar de Nacimiento: Rosario.
Ataque preferido: Abrazo pegajoso.
Pasatiempo: Zambullirse en un bife de aguja "a punto".
























jueves, 1 de noviembre de 2007

Microficción en las calles


Tenemos el agrado de acercarles los pequeños secretitos rimbombantes que Fernandito, Juli y Marito nos vienen a contar.
Estos stikers están pegados sobre publicidades, propagandas políticas, vagones de subte y demás espacios públicos.






PD:
Tengan en cuenta amiguitos que debido al fragor de la lucha política que se desarrolla en estos tiempos y nuestro compromiso intachable con la verdad queremos aclarar que las fotos no fueron tratadas artísticamente, ni se utilizó el photoshop!
Hemos dicho.
Escondete!








martes, 14 de agosto de 2007

Salida

La calle estaba oscura y fría, los árboles temblaban ante la tempestad. Las casas iluminaban apenas al pueblo, como luciérnagas a un jardín. Las personas escondidas del clima, se adormecían frente al televisor. Sus semejantes eran personajes grotescos que no le respondían.
Pedro, en una de esas casas, se perdía en un pensamiento, quizás en un sueño. En los últimos días la angustia había tomado demasiada confianza, se había acercado hasta abrazarlo... Estaba mareado, su cabello tenía pegamento y su almohada no lo dejaba escapar. Empezó a caminar por la casa. Fue al jardín y vio plantas que se soplaban entre sí, fuertemente. Conversó con su perro Aitor. Éste le comento las peripecias de su trabajo, de los riesgos que se corren al cuidar una casa en los tiempos actuales.
Se traslado a la cocina y preparó unos mates humeantes, como le gustaban, bien amargos. Encendió un cigarrillo negro, sin filtro, lo apagó inmediatamente y salió de la casa. Caminó por interminables cuadras, en subida. Llegó hasta la plaza y jugó al fútbol con unos chicos que escupían sangre. El juego terminó para él, porqué el balón así lo decidió, golpeando con intención en sus zonas bajas. Cayó dolorido en el arenero y se fue hundiendo como en una ciénaga. La arena le llegaba al cuello...
Por fin pudo salir de su estado de somnolencia. Se quitó el pegamento del pelo y con esto la almohada. Se calzó el traje viejo y corrió inmediatamente hasta la plaza. Cuando llegó, comenzó a buscar el arenero. Lo divisó rápidamente, estaba a escasos metros de él. Empezó a escarbar y por fin se encontró. Se incorporó sacudiendose la arena del saco. Saludó a los pibes y siguió adelante.



Mauro.

jueves, 28 de junio de 2007

Hablarte


La pieza estaba casi en penumbras. Solo una luz tenue y lunar alumbraba tímidamente la habitación.
Abel entró y no cerró la puerta. Los hombros cargaban el cansancio del día; la camisa caía sobre el pantalón. Lo único que quería era desplomarse sobre el colchón y desvanecerse. El dormitorio era pequeño y muy acogedor. Una cama ancha ocupaba casi toda la superficie de la pieza. También había un velador con la bombita quemada y unos libros viejos contra la pared escrita. En fibra negra e indeleble y letra grande y redonda asomaba un poema abierto del escritor Walt Whitman. Decía:
“Desconocido, si al pasar me encuentras y deseas hablarme ¿Por qué no habrías de hacerlo? ¿Y por qué no habría de hacerlo yo?”
Abel era una persona sumamente callada. No porque no quisiera hablar o porque no tuviera algo importante que decir, sino porque era tartamudo. Le costaba un esfuerzo sobrehumano poder pronunciar una frase completa que se armara con más de cinco palabras. Debido a su tartamudez quedaba siempre al margen de cualquier conversación. Esta condición lo convirtió en una persona solitaria y casi muda.
Estaba agotado, había trabajado de sol a sol y a la noche se había aburrido en el cumpleaños de su abuela. Algunos comentarios resonaban todavía en la cabeza. No recordaba si los había escuchado en la tele, o de la boca de sus primas. La candidatura política de una vedette, violación de ancianas, la deuda externa...
Hundió lentamente la cabeza en la almohada y disfrutó de ese maravilloso instante que se tiene antes de dormir. El sueño repitió la temática de noches anteriores. A veces era una señora que se vestía con ropa apretada; una quiosquera que le gritaba a sus hijos mientras se hundía en el freezer y hurgaba helado con una cuchara de lata. Las piernas elongadas y la cintura corva prologaban un banquete pantagruélico para un solo comensal. Pero esta vez, el sueño dibujó a la morocha que habitualmente tomaba el colectivo con él. Una señorita de senos belicosos arrebatados por miradas furtivas y ansiosas.
Siempre eran mujeres que se cruzaban en su vida, que las deseaba, pero a las que nunca se había animado a hablar.
Se despertó aún más cansado que cuando se acostó. Despegó la espalda de la sábana y se sentó en cuclillas contra el respaldo de la cama. Descubrió con vergüenza, entre sus piernas, las huellas de una erección.
Mientras se cambiaba leyó por enésima vez el poema de Whitman.
Ya no era necesario que lo leyera. Lo sabía de memoria.
Eso si, nunca lo recitó.
Mauro.

martes, 8 de mayo de 2007

¡Hola amigos! hoy les escribimos, primero para agradecerles mucho que nos hayan leído, que algunos hayan opinado y que muchos no nos dijeran absolutamente Nada!


Eso estuvo bueno también.


Queremos invitarlos a la IV Feria del Libro independiente, es una feria de lo más simpática con escritores y editoriales independientes, hay además teatro, bandas en vivo y algunas lecturas de textos.


Nosotros vamos a poner una mesa con los libritos de Escondete, ediciones artesanales y cosas lindas.


Es el domingo 13 de mayo, en Federico Lacroze 4181 en Chacarita, en un lugar que se llama Sexto Cultural.


La entrada colaboración es un libro.


Está bueno para ver y leer cosas distintas. Y si les da ganas nos vemos.


Un abrazo y muchos besos.


Gripi y el Escocés