domingo, 31 de enero de 2016

Diario de Viaje a Tucumán y Salta.

Tafí del Valle.

10/01
Llegaron al camping municipal de Tafi del Valle, un grupo de boy scouts de la ciudad de Cafayate. Uno de los niños, escala hasta la punta del sauce llorón, y Cielo preocupada me dice: -¡Se puede matar, papá!- -No Cielo, son niños profesionales.- Le contesto mientras continuo leyendo “La Gaceta” (El diario gorila de la provincia de Tucumán).

Los boy scouts son tan corporativos que no registran a otros niños que no están uniformados como ellos. Ni que estén en la punta de sus narices.

11/01
Visitamos una capilla Jesuita, en la cual, los sacerdotes jesuitas, contaban con un túnel secreto que se encontraba justo debajo del púlpito de la capilla. El túnel secreto les permitía poder escapar frente a un inminente ataque del malón.  El túnel no lo pudimos recorrer porque el gobierno de facto de 1976 lo bloqueó con cemento, para impedir que los guerrilleros lo utilizaran como posible vía de escape frente a una redada del Ejército argentino.
Viva el Ejército, pero el Ejército Revolucionario del Pueblo, no el ejército genocida de Agosti y Videla.

graffiti mochilero.


12/1
-¡No agarres a la mariposa, papá!- Me grita Cielo, mientras una mariposa color manteca posa sus patitas de tela en el tomate que estaba a punto de engullir. – No la agarro ni a palos Cielo, viven  veinticuatro horas, sería terrible transformar su efímera existencia en la película "Expreso de medianoche”.
“Cantan las flores con el amor del sol.”, dice Cielo. “En las vidas de las mariposas, las flores son como hoteles con piletas de polen”, agrega Griselda.
 La persona más vieja es tucumana y en un mes va a cumplir 119 años. Nació en Famaillá. Efemérides mochileras.

Amaicha del Valle.
13/1
De los 365 días del año, según los comuneros de Amaicha, 360 días son de pleno sol. Nosotros tuvimos la mala suerte que justo nos tocó uno de los cinco días lluviosos del año. ¡Estamos meados por un Gliptodonte!


14/01

"Un diablo se cayó al agua y otro diablo lo sacó, y un tercer diablo dijo: ¿Cómo diablo se cayó?" Copla indígena.

“Ojala no nos crucemos en el camino con un tigre diente de sables” Cielo.
Museo de La Pachamama. Amaicha del Valle.













15/01
Leyendo un cuento de Poissant “100% algodón”  me desasné aprendiendo que los sordos hablan en sueños como cualquier persona. Mientras sueñan, mueven las manos sobre el pecho, hablando en lenguaje de señas. Sus manos suben y bajan al ritmo de sus ronquidos. Es el lenguaje de los sueños, incomprensible, pero hermoso.

16/01
Día seis. Creo que ya no me molesta dormir sobre la tierra. El cuerpo se acostumbra.
Frente a la carpa, un perro negro y chiquito, rasca la tierra y se hace una cuna fresquita de tierra húmeda para descansar. Es cuestión de hacerse el hueco en este mundo.

17/01
Los chicos robot.
Ser un chico robot parece práctico, alguna vez yo también caí en la trampa.
Hoy unos chicos robot me complicaron el día, suelen hacerlo ya que sus practicidades no le resultan a nadie, ni siquiera a ellos mismos, que lo único que obtienen de los demás son miradas perplejas, reprobatorias, como la mía. Me levanto y salgo de la calurosa carpa, me ducho y consigo agua caliente para los primeros mates en un camping del norte, atiborrado de visitantes. Pongo a cargar mi celular en la toma del palo de luz, repleto de zapatillas y cargadores. Cuestión que cerca de la una de la tarde, mi celular con el cargador blanco no aparece por ningún lado.
Para comenzar tengo que hacer aclaraciones que iluminen el relato, un chico robot ya la hubiera realizado en el primer párrafo, no ejerce saltos en la historia, eso podría crear una confusión, y a ellos no les gustan los malos entendidos, ¼ de paleta y un ¼ de queso, ½ kilo de miñoncitos y una coca de litro y medio, sin una gota de magia.
Así son los chicos robots. Ellos suelen tener todas las necesidades satisfechas. Su infancia y adolescencia fueron socializadas en escuelas e instituciones privadas. Sus amistades provienen de estos ámbitos. Resulta que estos muchachos o muchachas suelen ser culturosos, conocen las notas musicales del pentagrama y la literatura de Jorge Luis Borges, entre otros berretines. Pero su mayor dificultad es que no logran registrar al otro. La otredad es algo invisible para su vista. Si una madre y su hijita van paradas en el colectivo, ellos no les ceden el asiento, no porque sean malas personas, simplemente porque están escuchando el disco “La era de la boludez” del grupo Divididos, en su celular inteligente. Y por otro lado, consideran que la organización de los asientos debería ser responsabilidad exclusiva de la compañía de ómnibus.
Después de un día de incomunicación completa vuelven los chicos robot  de su excursión a las ruinas de Quilmes, repletos de datos formales, y sin haber atravesado ninguna emoción. Mauro los encara como último recurso y  un poco desesperado.
-¿Chicos,  ustedes de casualidad, agarraron un celular de la toma de Luz?
- No creo- dijo dubitativo uno de ellos, mientras otro abría el cierre de su carpa y hurgaba en la zapatilla que habían dejado en un rincón, antes de partir a las ruinas.
- Ah sí, acá está, es que estábamos apurados y lo debemos haber guardado, disculpa…-
- Igual, acá, estaba re seguro…- Le contestó el imberbe y volvió a la clasificación de piedritas que se afanó de las ruinas.
Y  mientras tomó un mate, los veo desarmar la carpa con organización militar, repartir el peso de sus mochilas y dividir el dinero para los pasajes de micro.

19/01
En el viaje en colectivo al El Remate, camino por el pueblo “Los Sazos” Cielo dice que quiere subirse a una montaña para probar que sabor tienen las nubes.
Llegamos al final del recorrido, al territorio ancestral y sagrado de los indios Amaicha. En el recreo comimos unas empanadas de carne con limón, que nos dio la energía suficiente para dirigirnos a las cascadas de agua que tiene esta quebrada.
El lugar es lo más similar al Edén, donde Adam y Eva fueron expulsados, simplemente por intentar ser felices.

El Remate. Los Sazos. Amaicha del Valle.



En el regreso de la cascada, casi tropiezo con una serpiente, cual arroyo ámbar plateado  que serpentea desde la montaña. En dos segundos de gloria logro las mejores fotos de las vacaciones y siento que estoy para volverme.












Pichao.
El pueblo que huele a fruta.
Amanecimos en un pequeño pueblo rodeado de arboles frutales: Nogales, higueras, ciruelos, manzanos. Esta pequeña aldea de pocos habitantes no tiene infraestructura para recibir turistas. Por lo cual, ayer a la tarde, estuvimos rondando de una casita a otra para ver quien nos hospedaba.
Por suerte al final del día pudimos encontrar una habitación pegada a una higuera, árbol predilecto del pájaro Quitilipi que muy gentilmente cantó para mi.
Membrillo  de Pichao.

21/01
Ayer me crucé con un brujo que esta ayunando hace dos meses, más o menos. -Sólo tomo jugo de hierbas y vino Animaná.- me contó. Llevaba una gorra gastada con la marca ALBA y sus ojos aguados, celestes como agua de vertiente, flotaban en sus órbitas, cual charcos. Su dialecto es una mezcla de quechua y español. Muchas personas de esta aldea lo consideran un borracho perdido, pero están equivocados. Yo tuve la oportunidad de conversar con él un rato, mientras me solicitaba que le abra el vino de cartón, con mis fuertes dientes.
Fue la única persona de todo el pueblo que supo contestar a mi pregunta:
-¿Cómo se llama el pájaro de pecho anaranjado y cabeza azul?-
- Quitilipi.- me contestó sin vacilar. También me contó que se embriaga por mera orden de sus ancestros, los indios tolombones, que habitaban antiguamente este cerro y que fueron desterrados en el año 1600 después de Cristo. Nos quedamos en silencio, y después me marché al hospedaje.
Grisel me contó, que a la nochecita, cuando fue con Cielito a la despensa, el señor abría los brazos como las águilas abren sus alas, e invocaba al demonio, emitiendo sonidos guturales y escupiendo espuma a la calle. En la despensa se armó tal revuelo que salió el marido de la almacenera y echó al brujo “como a un perrryo”, como denunció a su salida, invocando a la Salamanca en su defensa.
Cielo quedó aterrorizada. Esa noche, estuvo arriba de la mesa por la mera presencia de un sapo en el jardín del hospedaje. Se aguantó las ganas de hacer pis, porque no quería ir al baño que quedaba afuera de la habitación, en el patio.



Vino Animaná












pájaro carpintero detrás de la hoja.














Pájaro Quitilipi en un árbol de Nogal.














San Carlos.
23/01
Boludeando con el celular en la plaza de San Carlos, una nena de cinco años, se me acerca y dice:
-Señor, súbase el pantalón, se le ve la raya-, - Ah… sí, gracias.-  Le contesté, mientras sentía el peso de los 4500 metros de altura y la resaca de seis cervezas Salta, presionando sobre la parte inferior de mi espina dorsal.

Cielo se hamaca en la plaza de San Carlos y después de varios llamados, se baja y parafrasea a Mafalda: “Apenas uno pone los pies en la tierra, se acaba la diversión.”

Escultura en la plaza de San Carlos.

24/01
El pueblo Sauna.
El pueblo de San Carlos queda a 22 kilómetros al norte de la ciudad de Cafayate. La temperatura oscila entre los 36 y 40 grados. No hay viento, ni brisa, ni siquiera una puta gota de fresco. El calor es asfixiante. La aldea parece una gran olla de agua hirviendo, y nosotros unos fideos “al dente”, listos para pasar al colador. Dedalitos flotando en la piletaza municipal de Salta, aprendiendo a flotar con Cielo que hunde la panza y la rebalza de agua clorada bajo el sol cancino.

Cafayate.
26/01
Desayunamos en la Hostería del Docente, donde nos hospedamos desde ayer a la tarde. La verdad es que después de dormir diez días seguidos en carpa, uno se acostumbra a dormir en la tierra. Pero uno no se acostumbra a cargar mochilas tan pesadas, ni que un provinciano te ponga la música a todo volumen al costado de la carpa.
Luego del desayuno, decidimos ir a pie al Divisadero del Río Colorado, según las referencias que obtuvimos antes de salir, este lugar quedaba a cinco kilómetros de la ciudad de Cafayate. Pero a nosotros nos parecía una distancia mucho mayor cuando comenzamos a transpirar bajo el sol del mediodía sobre el camino pedregoso. La discusión empezó a mitad de camino. Yo le propuse a Cielo llevarla a “Cocochito” (sobre mis hombros). Pero la mirada severa de Griselda, me hizo saber que, una vez más, lo había echado todo a perder. -Se suponía que éramos un equipo, un frente unido, que la nena podía llegar a destino, con su tiempo, pero por sus propios medios.- me soltó por lo bajo, mientras tomaba a la nena de la mano.  
Los dos sabemos perfectamente quien es Abbot en este matrimonio informal, y quien es Costello, o sea, quien parece un idiota y quien lleva la batuta. Y aunque yo soy el que hace reír a nuestros hijos, es Griselda quien recibe el último beso de buenas noches y el primer abrazo de los chicos cuando llegan de la escuela. Digo, nuestros hijos, porque también lo considero un hijo a Camilo, aunque él tiene otro padre. Camilo es casi mayor de edad, y en está ocasión decidió vacacionar en un lugar distinto al nuestro. Muy bien por eso, estoy orgulloso de su prematura independencia.
Lo que me molesta de Griselda es que no utiliza la palabra “Nosotros” cuando cuenta anécdotas en reuniones familiares, o de amigos. Quiero decir, ella suele atribuirse todo el mérito. “Cuando viajé a Brasil, conseguí un hospedaje en el centro histórico del Pelouriño, muy barato.” Como si en esas vacaciones yo no hubiese estado presente. Quiero ser claro. Un hombre no tendría que juntarse con una mujer más inteligente que él. Si lo hace, pasará el resto de su vida sintiéndose menos que un hombre.  
-Perdón, pero creo que a pesar de los tiempos que corren seguimos viviendo en una democracia.- Exclamó y después me hizo su descargo:
-En primer lugar y haciendo un cuadro sinóptico para que se entienda, si querés para ser más gráfica. Acá lo que buscamos tod@s es una experiencia, ¿Por qué querés suspender la experiencia inmolándote? Acá somos todos gauchit@s, el asunto es bancarse sin neutralizar a nadie, no te hagas el Macherano.-
Griselda es la que gana las discusiones con la lógica, y cuando no puede argumentar, gana la discusión sacándome de quicio. Bueno, la cosa es que cuando más enojados estábamos porque en medio de la discusión, caímos a cuenta que nos habíamos perdido. Una parejita de turistas con un auto nuevo, al vernos a pleno rayo de sol, con una niña de seis años, se detuvieron, y bajando la ventanilla, se escuchó la voz de una chica:
-¿Quieren que los alcancemos al Divisadero?-
- ¡Aleluya! ¡O brigado Deus!- Grité para mis adentros.
La cascada resultó más hermosa de lo que imaginábamos, como suele suceder con las cascadas, impredecibles. Volvimos con los mismos chicos, sentaditos como playmóvil en el asiento de atrás, un poco más cobardes y un poco más comprensivos con los otros. Cafayate es una siesta permanente.
27/01
Hay dos plazas públicas en la ciudad de Cafayate. Una se llama José de San Martín, el libertador de América, y la otra se llama Michell Torino Hermanos. Una bodega francesa que se apropió de todos los pequeños viñedos de Cafayate y que paga a los cosecheros la gamela completa de uvas, de cinco a seis pesos. Sacá la cuenta, tendrías que llenar 20 gamelas para ganar cien pesos. “El trabajo del otro me dignifica y enriquece.”, dirían los hermanos franceses.


 La Hostería del Docente en Cafayate es una réplica de la piscina de Coccon, la película de los viejitos y los marcianos de la década del ´80. La edad promedio de los pasajeros ronda los setenta años y las chicas que sirven el desayuno parecen enfermeras benevolentes. Todo el mundo murmura  como en las clínicas o los geriátricos. Muchas de las señoras con las que desayunamos mantienen sus modos de vicerrectora para untar una tostada o acomodarse su camisita de viyela. Mientras estamos en Cafayate, nos pasamos el día tirados en la plaza, comiendo o tomando mate, sino hay más que hacer. Pero no nos queremos dejar estar, los tentáculos del retiro voluntario de la vida son peligrosos y no tienen ninguna pileta rejuvenecedora en el fondo.

obra realizada por Cielo en la plaza céntrica de Cafayate.

28/01
Último día: La casita de Tucumán


Tucumán es la capital de todo el interior, no jodan, y que Córdoba lo asuma. Una regadera de gente en un jardín muy pequeñito. Pescamos el peor hotel de la zona, Brisa, como la compañerita de Cielo, es su nombre. No contará con agua corriente, pero está enfrente de la casita de Tucumán, que no es amarilla ni tan larga, pero me enorgullece como una estampita en el medio del desierto de realidad que vivimos.

"Yo he visto a la luna buena, besando el cañaveral..." Atahualpa Yupanqui"



Diario de Vacaciones.
Hemos dicho: Escondete!


viernes, 18 de diciembre de 2015

Asado Nuestro.


“Asado Nuestro, que aún estás ardiendo…
Santificado sea el cuero del vacío, como así la tripa gorda, la falda parrillera, los chinchus dorados y las morcillitas bombón. 
Venga a nosotros lo tierno,
Hágase Tu Voluntad, así en la entraña, como en los fuegos…
El chori nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdona nuestros atracos hambrientos,
así como nosotros perdonamos a quiénes asan a la parrilla y no nos invitan…
Y no nos dejes caer en la devaluación,
mas líbranos de todo Macri. Amén."


Escondete! en la cruzada por el asado popular.

viernes, 13 de marzo de 2015

Atravesando todo límite.



"Ya me voy, ya me voy, para Bolivia...
Sonaron, sonaron, los cascabeles...."  Violeta Parra.


Hemos dicho: Escondete! 

domingo, 22 de febrero de 2015

Diario de viaje a San Salvador de Bahía.



calle de Bahía, semana previa al carnaval


Aeroparque Jorge Newbery. 1/2/2015. 9.00hs,  AM.
Griselda logra hacer el check in, Cielo y yo no lo logramos. La empleada de TAM nos recuerda que nuestros pasajes son sublow, significa que  están sujetos a  espacio en el avión. -El vuelo está completo. Las posibilidades de que viajen en este vuelo  son mínimas.- Me dijo la chica de Tam  de manera desalentadora y continuó -En caso de que se caiga alguna reserva, les aviso, dale ? A veces la gente se confunde con los vuelos internacionales y se va para Ezeiza. Vengan  por acá, más o menos en una hora.- Concluyó la chica de TAM,  y llamó al siguiente de la fila con la clásica inexpresividad argentina de atención al cliente.
Me retiro del mostrador con la cabeza gacha. Esta incertidumbre de no saber hasta último momento si vamos a viajar todos juntos es desesperante. Esperamos tener suerte. Al lado nuestro hay una familia rebosante de alegría. ¡Los detesto!
10.05 HS Am. Finalmente logramos hacer el check in. Estamos rebosantes de alegría como esa familia que hasta hace quince minutos detesté. A veces la alegría es transmisible, azarosa y oportuna. Estamos adentro.
Aeropuerto Gru de Sao Paulo. 01/02. 17.24 HS.
Hicimos trasbordo en el Aeropuerto internacional de Garulhos,  para tomar otro avión con destino a San Salvador de Bahía. El aeropuerto de San Pablo tiene las dimensiones de la localidad de Luis Guillón. Nos perdemos entre las escaleras mecánicas, las publicidades y los Starbucks; terminamos caminando como siete kilómetros. Cielo y yo no nos pudimos embarcar en el mismo avión que Gripi. Sin embargo, estamos muy contentos. En primer lugar, Griselda sólo deberá esperarnos dos horas en el aeropuerto de Bahía, porque conseguimos pasajes para el próximo vuelo. Y en segundo lugar, estamos con Cielito comiendo en Mac Donalds. El restaurante preferido de Ana Cielo. ¡O brigado Deus! ¡Cuidado Cielo, piso molhado! Sepan disculpar, estoy haciendo un curso acelerado de portugués. Beatriz Sarlo: no existe el “no lugar” muchacha. La suerte de tu lado siempre te hace sentir en casa.
 

centro histórico de Bahía.


02/02
Ya instalados en la ciudad histórica de San Salvador, nos decidimos con Gripi y Cielito a recorrerla en colectivo. 
“El problema radica en que los pobres quieren ser ricos, pero los ricos no quieren ser pobres” Decía un grafiti en un paredón del barrio de Itapuá, que pude leer desde la ventana de un colectivo. Itapuá tiene un mercadito repleto de frutas extrañas y ropa baratísima. Una playa pequeña con mucha gente, olas grandes y tibias que devuelven las flores de la  playa de al lado, donde se festeja Yemanyá, la ceremonia religiosa más festiva, según los bahienses. Pasamos la tarde tomando cerveza y escuchando las bombas de la fiesta, el mar verde se notaba enrebelado.
Como el Fernet con Coca Cola es la bebida típica argentina. La piña colada es puertoriqueña, el mezcal mexicano, y la chicha morada es peruana. La caipirinha es brasilera, y que bien la preparan en la plaza del Pelourinho.
03/02
9.00 HS AM.
Los desayunos en Brasil son muy coloridos. Así da gusto comenzar el día. Acá en el centro histórico de Bahía, lavan las calles con agua y  jabón.  Aunque usted no lo crea, desinfección colonial.
Mientras unto con manteca el pan, hojeo  una revista de turismo brasilera, donde señala a Buenos Aires como el lugar máis grande do mundo para comer carne. La revista titula: “Buenos Aires, Tudo Por Un Bom Bife”. “A boa qualidade da carne e a paciencia de quem a está preparando…”    
Praia do Barra. 15.30 hs.
Cielo le habla al mar como si fuera una persona: - Olas, pórtense bien, que acá vengo con mi mamá.- -Ya sé mar, que te gusta tirarnos con las olas, que esta es tu fiesta ( Yemanyá).  Nosotros también venimos a la fiesta.-
04/02.
Aquí en San Salvador de Bahía hay furor por los tatuajes, como en Buenos Aires. Sin embargo, el mejor tatuaje do mundo, se lo vi a un hincha de Talleres de Remedios de Escalada: Un plato de tallarines coloreado rojo y blanco, que ocupaba toda la superficie de su espalda. 
catamarán



 05/02 San Salvador- Bon Despacho.

Asumo que me da un poco de mareo viajar en Catamarán. Cielo me dice que no me preocupe, que me pasa lo mismo  que a Ally, (protagonista de una serie de Disney Chanel “Austin y Ally”) 
-¿Qué le pasa Ally?- Le pregunto. -Le da pánico escénico cuando tiene que cantar- Me contesta Cielito.
 Bahía es una ciudad sin perros. No cruzamos un sólo perro callejero en toda nuestra estadía. Se ve que la perrera brasilera trabaja como la KGB en Rusia. El movimiento perruno bahiense ha sido desterrado definitivamente, como los anarquistas a los lagers siberianos en la Rusia estalinista. ¡Maldito Iósif Stalin!
Bon Despacho- Valencia
En el bus con destino a Valencia, una señora chilena reclina su asiento, imposibilitando cualquier tipo de movilidad a Griselda. –Estas son las causas que impiden el progreso de la humanidad- me dijo jocosamente Griselda.

Costa do Dendé

Valencia- Isla Boipeba
Camino a Boipeba, pasamos por un pueblo llamado Taperoá. Toda esta región es selvática y de frondosa naturaleza,  se llama Costa do Dendé.
“A futuro está aquí Taporeá que cresce” cartel de publicidad inmobiliaria.
El micro avanzaba por el sendero zigzagueante, en medio de la selva. Pasamos por un pueblito llamado Nilo Percanha. Allí la tierra es colorada como en Misiones. Seguimos andando hasta Torrinhas, para Boipeba. El viaje no deja de ser movido, demorado e incómodo, pero la jungla se va colando por la ventana y cambia el aire.Allí nos bajamos del micro y subimos a una lancha rápida que nos cruzó en aproximadamente veinte minutos a la isla. La lancha vuela en el oleaje mezcla de mar y río. Gripi ajusta a Cielo a su lado y la isla nos recibe con sus piscinas de agua salada.
pintura en Isla Boipeba.

Ya alojados en la morada de Quilli. Nos proveímos de cerveza y papas, agradecimos la hospitalidad brasileña que nos brindaba cama, heladera y cocina a 70 reales la diaria, y cerramos la nochecita observando el árbol de cacao de nuestro anfitrión. Cielo quiere escribir el diario conmigo y filmar videos. Cielo cita una frase de Austin y Ally “Mi cuento es tan corto que cuando lo leas estará en blanco” Después ella agregó: “En realidad, mi cuento es tan largo, que cuando lo leas estará la luna y el sol”
Esperando que se friten las papas. Largué a Cielo y a Gripi la típica pregunta de un test psicológico laboral. Si te dieran a elegir tan sólo una cosa para llevar a un isla, ¿Qué cosa llevarías? Gripi inmediatamente respondió: cinco kilos de yerba Playadito. Yo contesté, una caña de pescar, y Cielo, dijo que llevaría ropa, en lo posible puesta.
Mientras degustábamos la última Skol, que quedaba en la heladera, Gripi me cuenta una anécdota: -Una vez, la madre de un compañerito de Cielo del jardín, me  preguntó- -¿Vos sabés porqué le puse Patricio de nombre, a mi hijo?, imaginate Mauro, yo realmente no sabía, y para serte sincera, mucha intriga tampoco me generaba. Así que arriesgué: -Por el amigo de Bob Esponja, tal vez...-
Ja, ja... no podía parar de reírme,  tentado, le pregunté: -¿qué te dijo la madre después?-   -Nada, no me dijo nada,  puso cara de orto, obviamente, pero no me dijo nada-  Nos reímos tanto que después no  nos podíamos dormir.




06/02
¿Se puede ser feliz viviendo en pareja?
¿Ustedes conocen un matrimonio feliz?
Estas son las preguntas que me hago después de pelearme con Griselda por enésima vez. Evidentemente ella se dejó influenciar por el nuevo libro de Yasmina Reza “Felices los felices” En el cual, la escritora entreteje -en sus más de veinte relatos- una trama en donde los personajes a pesar de ser muy cercanos, parecen no tener nada en común. Cada uno de ellos ira relatando las mismas decepciones de la vida conyugal: insatisfacción sexual, pleitos y rupturas,  infidelidad, son algunos de los temas recurrentes en la obra. La autora sostiene que la vida en pareja es un verdadero infierno. ¿Una mirada demasiado escéptica de la autora? No sé. En este preciso momento no estoy en condiciones para contestar esta pregunta.
07/02
Cada día que pasa acá en la posada de Boipeba hace más calor. Es muy dificultoso dormir, no sólo por las altas temperaturas, sino también por la enorme cantidad de bichos que zumban alrededor de nuestra cama.
Ayer tuve una pesadilla. En el sueño éramos secuestrados mis amigos y yo, por un grupo de personas muy oscuras. Recuerdo del sueño, que estaba tomando una cerveza con mis amigos en un kiosco del barrio de 9 de abril- Camino de Cintura al fondo- cuando de repente, apareció un auto Duna cascado, con cuatro facinerosos a bordo.  Los secuestradores nos subieron de prepo al auto, y nos llevaron a su aguantadero, una casita en Llavallol.  En el momento que comienzan a revisar nuestra documentación, descubren que la foto de DNI de mi amigo, es una pirámide humana pero de tortugas marinas. Los secuestradores, más precisamente la mujer, se muestra curiosa ante la foto de DNI de mi amigo y también por mis pertenencias. Me revisan la billetera vacía, y me piden plata. Les digo que tan sólo me quedan 940 pesos depositados en la caja de ahorro. Me dicen que los vaya a retirar del cajero, y para asegurarse de poder comunicarse conmigo, me dan un teléfono gigante de línea, (con fax y todo). En el cajero me peleo con dos hermanos mellizos que me apuraban a los gritos. Ellos llaman a la policía, yo salgó corriendo de allí. Me encuentro con Griselda en la rotonda de Llavallol, y le cuento todo.  Ella me aconseja que me vaya a la casa de mis viejos. La dejo a Griselda y me subo a un colectivo. Cuando intento poner las monedas en la máquina expendedora de boletos, empieza a caer un montón de monedas, como una cascada de monedas. Me disculpo con el chofer. Él reniega porque le desconfiguré la máquina, y me dice que la única manera de solucionar este problema, es que lo invite a comer una ensalada. ¿Una ensalada? le pregunte absorto. Si, podes prepararla en mi casa, si quieres. Contesta el chofer y continúa conduciendo. Al final de la pesadilla, me bajo del colectivo y me voy caminando hacia las casa de mis padres. Intentó utilizar el teléfono para llamar a mi vieja, pero me equivoco de tecla y presiono redial, me atienden los secuestradores. Corto desesperado, e intento llamar a otra persona. Otra vez presiono redial, me atiende a los gritos un secuestrador y cortó. Y otra vez así, y así, hasta que me despierto.        
08/02.
“El aire de mar es como el efecto de la marihuana”
Ayer a la noche nos encontramos con Churrasquiño – nuestro aliado en la isla de Boipeba- le preguntamos por un hospedaje barato en Morro de San Pablo, y él nos soltó las palabras claves, como Don Juan Matus a Carlos Castaneda:
“Fondo da vila, pousada de loro, di parte de Churrasquiño das Boipeba, 79 reaís diarios.”

Playa morere.

09/02
Decidimos quedarnos dois noites más en la pousada de Quilli. El lugar es excelente, porque tiene cocina. Griselda y Cielo fueron a la praia, yo me quedé limpiando el pescado para comerlo frito en el almuerzo. El pescado es enorme, para mi es caballla. Antes de marcharse a la playa, Cielo miró el pescado y dijo:  -Pá, mejor preparame una cangreburger-


cangrejo.



10/02
Hoy fuimos de expedición a la playa de Moreré. En el camino nos cruzamos con un lagarto color verde y naranja. Desde Boipeba hasta Moreré hay siete kilómetros de distancia, yendo por la playa.
Llegamos exhaustos a Moreré, un pueblito de pescadores y alucinados. Al llegar vimos unos muchachos que comían langostas enormes, como la del capítulo de los Simpson, donde Homero cría a la langosta, pero se la termina manducando con lágrimas en los ojos. También conocimos a un argentino, que hacía cuatro años moraba en la isla. Federico, había generado familia, trabajo y casa, sin despegarse de las piscinas naturales. Nos explica sobre las escuelas y los centro de salud. Miramos a nuestro alrededor y el ronronear de los pájaros y las rosas chinas enormes, van componiendo un paisaje bucólico. Los efectos narcotizantes de la isla  nos obligan a quedarnos.
11/02
Eu estou muito contente. En la radio anuncian que Brasil va a ser en los próximos diez años una nación bilingüe. Por el portugués cerrado de algunos isleños, me parece un desafío inalcanzable.
Las tres marías son brasileras, no sólo argentinas. Comprobado. Mi cielo se mueve conmigo.
Frozen es la película angular en la vida de mi hija Ana Cielo, como el libro El Capital de Karl Marx para Vladimir Lennin. Frozen le permite a Cielo simbolizar todos sus hechos cotidianos. La etapa superior del socialismo es Frozen para Ana Cielo.
El salario mínimo vital y móvil para los brasileros es de 400 reales. Los precios son similares a los nuestros. Nadie parece tener un solo trabajo. Pero tienen el mar, no nos olvidemos.  
Avistando una estrella de mar.

12/02
La televisión brasilera es muito morbosa. Recurre a golpes muy bajos como estrategia para aumentar su rating. En el noticiero de la mañana, mostraban la rehabilitación que lleva adelante una nena con un tumor cerebral. Ayer a la noche, vimos un programa de entretenimiento que mostraba bloopers de niños muy pequeños que sufrían golpes y caídas al suelo. En la novela que miran Gripi y Cielo acaban de arrojar a una paralítica a una pileta, con silla y todo. Es tranquilizador saber que la televisión argentina puede irse un poco más al carajo. Jorge Rial, tranquilo, hay mucha tela por cortar todavía… 
Pescador de boipeba

13/02
Ayer fue el día más decepcionante de nuestras vacaciones. Abandonamos la isla de Boipeba y nos dirigimos a Punta Arena, Itaparica. El  mero hecho de alejarnos de la isla influyó de manera negativa en nuestro estado de ánimo.  A este hecho, se agregó que en la terminal de ómnibus, Griselda perdió dinero. Esto desató un pleito entre nosotros. Prácticamente estuvimos distanciados todo el día. Sin embargo, a la noche, cuando caminábamos sobre la rambla de Puerto Arena, las lucecitas amarillas, que se veían del otro lado de la bahía, dibujó una sonrisa en nuestros rostros. Realmente fue un momento redentor.
En la playa observo una familia muito numerosa, y descubro que los pibes, al recibir el pastel de camarao, lo primero que hacen es convidarles a sus padres y a sus tíos. Increíble, algo imposible de pensar en mi propia familia.
No sé si todas las mujeres de acá son bellas, pero se comportan como si lo fueran. Ese es el secreto de la mirada, la más trascendente siempre es la propia, después y en fila, afectuosamente, vienen todas las demás.
14/02
-Ahora sabemos dónde van a parar los perros de San Salvador de Bahía.- Me dijo Gripi, después de masticar una y otra vez “carne do sol” un plato típico de Brasil, que es una especie de estofado con carne muy dura.
Lo que es increíble en Salvador, es la relación que tienen las personas con el mar. Las personas viajan en lancha, barco y Catamarán, de una isla a otra. Como nosotros viajamos en tren eléctrico a Monte Grande.
15/02
En pleno carnaval, medio ebrio, leí  la siguiente frase escrita con fibra en un teléfono público:
“O fim está próximo. O senior Cristo Jesus está voltiando”
filhos de gandhi

16/02 San Salvador- Sao Paulo.
Emprendemos el regreso a Buenos Aires.
En la pantallita del avión aparece un juego de preguntas y respuestas. Usted sabe lector, que sólo la pintura de un  Boing 747 pesa más de media tonelada. Si señor, seiscientos kilogramos de pintura, lo que representa al peso equivalente de cien elefantes. Aunque usted no lo crea.
Distancia de San Salvador a Sao Paulo: 1530 kilometros.
Pedimos en Starbucks agua caliente para  el mate. El empleado displicentemente nos contestó que no podía. Le preguntamos: ¿ Por qué? Por poco nos cuenta que debía pedir permiso a la casa central en Estados Unidos, bla,bla, bla... Nos fuimos raudamente de allí.
San Paulo- Buenos Aires.
Arribamos a Ezeiza sin mayores complicaciones. Mi mamá junto a mi sobrinita Ámbar nos pasan a buscar en auto. ¡Eu estou muito feliz! ¡O´brigado Deus!



viernes, 31 de octubre de 2014

Diario de viaje a Cuyo

 ¡Encontrá el zorro escondido entre el follaje!
Y de paso zambullite en una nueva aventura de Escondete!


Saliendo de la ciudad de San Juan, rumbo a Mendoza, hay una montaña gigante que te despide silenciosa, desde lo lejos, como una abuela sabia. Me contaron que se llama "Cordón de plata" y me imaginé el cordón de una zapatilla cremosa...

Evidentemente, el Gobierno de San Juan no le puso ninguna onda a las viviendas sociales que construyó. Desde la ruta, la hilera de casitas,  parecen una cubetera de hielo en el medio de un desierto infinito. Algunos gobernadores como Gioja deberían pensar si les daría ganas de tomar mate en la puerta de alguna de esas casas sin sombra, sin frente ni olvido. La diferencia está en el ingenio de pensar al otro como si fuera uno mismo. Las personas están para colaborar con el paisaje, no para empeorarlo, no lo olvide señor gobernador.


En San Juan estuvimos sólo un día y mirando desde la ventanilla del auto. Sinceramente, no teníamos ningún ánimo para recorrerla. Estábamos extenuados y con un conflicto intrafamiliar que nos puso el freno de mano.

La noche anterior a arribar a la ciudad de San Juan, habíamos acampado con Grisel y Cielo en el Parque Nacional de Sierras de Las Quijadas. El lugar está zarpado: hay zorros, conejos parecidos a canguros, manadas de burros salvajes, cóndores, y una vista panorámica desde las sierras que es imponente. Pero la noche fue muy dura, el camping no contaba con  luz eléctrica, ni agua, ni vendía alimentos. Sólo estábamos nosotros tres, muertos de miedo, adentro de la carpita, escuchando el zumbido tenebroso del viento del desierto. Esta vez el freno lo pusimos nosotros, cuántas estrellas se pueden contar cuando estás rodeados de fantasmas mentales, esa noche cuando intentaba dormir mil veces, ahuyentando las víboras y los alacranes del miedo, pensaba ¿porqué recorrer miles de kilómetros para volver a sentir que sos un pendejo escondido debajo de la frazada? Los viajes tienen eso y uno termina extrañando la luz del baño prendida de la casa de la infancia.

En una semana recorrimos, la ciudad de San Luís, el pueblo de Trapiche, Las Sierras de las Quijadas, y  la ciudad de San Juan, en un auto Volkswagen Gol. El auto tenía un desperfecto mecánico, un problema en la tapa del carburador, que nos impedía conducirlo a nafta, cada vez que lo pasaba de gas a nafta, corcoveaba como un caballo salvaje. Esta condición que no preveía antes del viaje,  nos hacía detener indispensablemente en una Estación de GNC, cada cien kilómetros. A esa altura del viaje, no podía más, la mayor parte del tiempo pensaba en el carburador y en el sistema de inyección, que funcionaba para el demonio. "Si llegamos vivos a Buenos Aires, juro por Dios, no volver a manejar tantos kilómetros en tan pocos días." 


La ruta optimizada de GNC fue siempre nuestra elección. La ceremonia de cargar gas comenzó a repetirse robóticamente a lo largo de todo el camino.


- ¿Por qué papá siempre quiere hacer lo mismo mami? Siempre quiere cargar gas.-  Ana Cielo.



La ruta nacional 40 lucía preciosa, la cordillera de los Andes la bordea con todo su esplendor hasta llegar a Mendoza. En el limite entre San Juan y Mendoza nos detuvo un agente de la polícia sanitaria, nos preguntó sí llevabamos alimento y nos hizo abrir inmediatamente el baúl para revisar el coche. La neura se apoderó inmediatamente de mi. Recordé que había guardado el perro sin ninguna precaución, adentro de una cacerola. "Estamos fritos" me dije a mi mismo. Por suerte, el agente dio un vistazo muy por arriba, y  por su expresión en el rostro, no tenía ganas de causar problemas a una pareja con su hijita, por una boludez tan pequeña e inofensiva. Me devolvió el registro y se puso a conversar con otro agente. Cerré el baul y me dirigí un poco nervioso al interior del coche. Una vez que retomamos la ruta, suspiramos aliviados con el vidrio empañado por una especie de espadol que te tiran como despedida.


La ciudad de Mendoza debe ser una de las ciudades céntricas más bellas de este país. Además de ser una urbe histórica y moderna al mismo tiempo, todas su calles están protegidas por el oxígeno del hielo y la sombra de unos árboles de copas inmensas.


El acento del mendocino es muy parecido al del chileno, como el acento del correntino al del paraguayo, debe ser la cercanía vió. 


Mientras hacíamos la cola en la oficina de turismo, nos tuvimos que bancar la perorata de los chilenos mal agradecidos: " Este país es cualquier cosa" "La presidenta pone feriados todos los día" etc, etc...


Griselda me miró y  me dijo al oído: - El problema de los chilenos es que siempre les tocó dormir al borde de la cama, y nunca alcanza la frazada- concluyó.        


En la ciudad de Mendoza nos alojamos en un hostel pet friendly, "Sosa Hostal", una casona enorme, regenteada por un porteño, que tenía un labrador cariñoso y juguetón, un patio repleto de verde y un acondicionador de aire que te dejaba sin aliento.       


A la mañana siguiente tomamos unos mates amargos, con té con leche para Cielo. En la ruta camino a San Luis, encontramos una mancha enorme color borravino. Se habían estrellados unas cuantas botellas de vino malbec, que habían rodado desde la caja de una chata. Sin lugar a dudas, un accidente fatal.


Rodríguez Saá es el Gran Hermano de la provincia de San Luis, prendés la radio y escuchás a Rodríguez Saá hablando de música clásica, de tragedia griega o de las novias de Maradona. mirás los carteles publicitarios de la ruta, y hay miles de consejos del Gobierno sobre prevención, Rodriguez Saá es amo y señor de esta provincia. El puntano es silencioso y taimado por definición, te presta la parrilla pero te revisa la habitación antes de que te vayas. 


Mientras transitabamos la ruta del sur de Córdoba, a Grisel se le ocurrió una idea para una película , una familia tipo, conduce su auto sobre una ruta rodeada de campos de soja. En un momento un zombie se cruza en el medio del camino, y con los brazos extendidos grita: ¡Amame! El padre de la familia lo atropella sin miramientos y continúa a velocidad crucero, sonriéndole amistosamente a su rubia esposa, desde atrás de sus anteojos Rayban. 

El conductor de radio en Río Cuarto se llama Julio Juan Carlos, flor de nombre compuesto. Grisel recordó que cuando era chica tenía un amigo que se llamaba Camilo Juan Ernesto. No hay DNI que alcance viejo.
La policía caminera reproduce cabalmente la división en castas de la Edad Media, no se frena un auto por encima del modelo 2010. ¡Vamos gradiadores, a seguir combatiendo el delito y la contravención de los que menos tienen!
La noche nos invadió a la altura de Rafaela, mientras conducía a una velocidad mínima por una ruta boca de lobo, Griselda contó que el psicólogo Pavlov, inventó un robot que atendía las necesidades físicas de un bebé, desde la temperatura justa de la mamadera hasta la hora exacta del sueño; sin embargo, el bebé no aprendía ni avanzaba en su desarrollo. Le faltaba la mirada del otro, por tal motivo,  no podía constituirse como sujeto. Me quedé absorto pensando, mientras trataba de conectar con el motor del Gol, haciendo espejito, para que no me fallara. 

Cerca de las tres de la mañana, después de dieciocho Horas de viaje, llegamos como Tom Hanks al borde del pesquero al peaje de Pilar. La imagen era apocalíptica, no se visualizaba un alma a cinco kilometros a la redonda. La autopista se presentaba frente a nosotros como una plancha de metal infinita. Volvimos a la zona Wifi, y nos sentimos de vuelta en casa. 


lunes, 29 de septiembre de 2014

¡Volvió Delivery Boy!

Escondete! tiene el agrado de auspiciar la cuenta de twitter de nuestro héroe social.
No se lo pierdan, Delivery boy regresa en 140 caracteres al ring de catch virtual. El ídolo de los niños humildes, el inventor del topetazo volador, el último descamisado: despliega toda su retórica callejera, cual Mono Gatica de la posmodernidad.
No te lo pierdas, necesitamos que el héroe vuelva a escena. El lugar que siempre le correspondió, que nunca tuvo que abandonar. Agárrense, el buitre social está de vuelta. 

Soy un luchador de músculos sensibles. Muerde el polvo!


Buscalo! en Brian Sanchez (@deliveryvoy) Twitter.