Estimades lectores ocasionales de Escondete! Les comparto un nuevo blog de lectura, donde subiré mis relatos. Saludos
sábado, 22 de abril de 2023
martes, 17 de enero de 2023
Diario de viaje a Calamuchita
“Al
final Jesús era un copado. Era re hippie. Sus fans son medios forros” Cielo.
El
Durazno
![]() |
| Foto panorámica del Durazno by Cielo |
Luego de un viaje
extenuante, llegamos a los valles de Calamuchita, más precisamente al Durazno.
Como ustedes sabrán, el Durazno es una pequeña aldea de Villa Yacanto, que se
encuentra al pie de las sierras de los comechingones, atravesada por un río de
nombre homónimo, de aguas frías y cristalinas.
El río, que
tiene cascadas, playas y ollas de agua color verde esmeralda, está rodeado de
fresnos, espinillos, pinares verdes y un cordón montañoso de fondo.
Comentarios
del Camping “Doña Layda”.
“Este lugar no cuenta ni con la más mínima
infraestructura. Lo cual, sobre todo, para aquellos que no sufren privaciones,
ni las han sufrido, contribuye a la mística del lugar o a su disfrute
sustentable. Nada que ver, ecología mal entendida o el drama del turismo en
barrios vulnerables y con precios por día en dólares. No te dan nada y te cobran
todo, literal. La carga de celular cien pesos, los 100 gramos de papa fritas
Marolio cuatrocientos pesos. ¿¡Qué se le va a hacer!? Ni el administrador del camping es
consciente que no tenía luz eléctrica por falta de inversión pública, afirmaba
que era una característica de las zonas de montaña, un pendeviejo, con gafas
espejadas, cual Nico Magaldi, conductor del canal KZO” . Después nos
preguntamos porque funciona tanto el discurso “hueco” de la derecha, con todos
los streamers y los giles como voceros…”
“Te cobran siete mil quinientos pesos por
dejarte poner la carpa en un pedacito de tierra. Si me pongo hacer cuentas,
serían 225.000 pesos por mes, por cuatro metros cuadrados. Por ese precio podría
vivir en Santa Fe y Las Heras, con amenities muchachos. La maldita cultura
neoliberal se convirtió en sentido común para las clases populares cordobesas.
El Estado brilla por su ausencia y el capital, sólo el capital, desarrolla sus
inversiones para la clase turística pequeña burguesa; mientras tanto, los
trabajadores debemos ir a un baño químico y limpiarnos en el río.
Día
2
Después de
bañarnos en el río de los comechingones, cobramos algo de fuerza y bajamos por
la ruta serpenteada hasta Santa Rosa de Calamuchita. Al llegar, el pueblo
estaba lleno de turistas, luego de recorrer y preguntar y preguntar, pudimos
conseguir un Dormis para tres personas en el Camping “Los Álamos”. ¡Qué alivio
para nuestros cuerpos! Apenas toqué el colchón, mis músculos se rindieron y
pude dormir como un bebe recién bañado la noche entera.
“Este lugar
es para aquerenciarse” dijo Gripi.
Camping
“Los Álamos”
El camping Los Álamos,
es súper accesible y cómodo, cuenta con dos quinchos, cocina industrial,
heladeras exhibidoras para guardar bebidas y alimentos, baños con bidet; vuelvo
a repetir “bidet”, lo cual tanto a Gripi, Cielo y a mí, nos parece un acto de
generosidad enorme. También cuenta con duchas grandes e individuales, y lo
mejor de todo, acceso directo al río Santa Rosa.
El
Pueblo
Los caminos de tierra se bifurcan y se vuelven
a unir en Santa Rosa. El pueblo es boscoso, de una vegetación exuberante. Hay puentes
colgantes y badenes para que el agua corra. El centro comercial está explotado
de turistas. Se ve que el lugar es muy concurrido por santafesinos y cordobeses.
Hay un bowling, fichines, un Banco Córdoba, un Banco Santander, una parroquia y
muchísimos negocios.
“Las
piedras en el río parecen papas en la sopa” Gripi.
Radio
Calamuchita
“Solo
te puedo decir que me cagaste la vida...” Los cuartetos que
suenan en radio Calamuchita tienen todos la misma temática “Yo me enamore de ti, sin saber que no me
querías”. El chabón despechado, le canta a la mujer que lo lastimó, que lo
abandonó. Muchachos, tratemos de salir del lugar de víctima. A nadie le
interesa que te hagas el sufrido, campeón.
Supermercado
Efa
En la fila de la caja
del supermercado Efa, nos cruzamos con una viejita hermosa, que buscaba una
mayonesa en la góndola.
“Lo que pasa
es que hoy tengo visita” dijo la señora que tenía una sonrisa espléndida y unos
aros con forma de margarita en sus orejas.
“Vienen mis
nietos de Neuquén” agregó.
La señora tenía
pelo corto y un pulso eléctrico. Yo, que me contagie de su energía, exclamé:
“¡Qué suerte
la de ellos! Tienen la mejor abuela del mundo” dije y ella me miró como quien
recibe un piropo.
“¿Usted es de Calamuchita?” le pregunté.
“Si nací acá, pero después viví cincuenta años en
Rosario”.
“¿Volviste para tus pagos?”
“Claro muchacho, volví para entregar el esqueleto a
mi tierra” me contestó y se marchó, dejándome de regalo su sonrisa espléndida.
En
el río
Una pareja
de cordobeses y su hijito se acercaron a nosotros. “Me voy a meter” dijo el
niño. La madre, bien moza, le contestó: “Dale, a la noche, te recogemos por el
centro”. Mientras tanto, el padre sostenía orgulloso su vaso de calimocho y la camiseta
de Belgrano de Córdoba se relucía dorada y celeste en su pecho. “Nada más
parecido a los vecinos lanusenses, que los vecinos del barrio Alberdi” pensé.
A orillas de
río, empecé a witearle a un pinchón de mirlo, casi me come de la mano una
galleta.
Moringa
tour
En el baño del camping
Los Álamos, me encontré con la mamá de Miley. Hay un drama del que pocos
hablan, el ir hasta el baño del camping, llevar el cepillo pero olvidar la
pasta de dientes. Hay dos caminos, volver a la carpa, violín en bolsa y quedar
como una dispersa; o pedir ayuda. Fue la segunda opción, la de un Estado social
en funcionamiento, me encontré con la señora más simpática del camping, que
además, hay que decirlo, altamente mejorada del producto nazi mediático, los
rasgos físicos no se eligen, es cierto, a los padres tampoco. Pero así fue. La
señora era bajita y con una sonrisa contagiosa:“Cuando me despierto soy igual a Miley”, y si, la nariz repingada,
los ojitos color del agua de Disney y unos pirinchitos canosos conformaban la
carita de la súper pariente más cercana de nuestro muñequito Jack de Hitler.
Soberana la señora me alcanzó su pasta Close up. No quiero exagerar, así está
la Argentina. Mientras su hijo anda arengando los resentimientos más ásperos de
las clases aspiracionales argentinas, allí está su madre, haciendo socialismo
dentífrico en un camping de Santa Rosa de Calamuchita, sin twitear, pero
cambiando el mundo a su modo, bajo el lema “Ponerse en el lugar del otro”.
Como
el océano
El río
siempre es cambiante. A veces su cauce desborda, otras veces, se seca. Nunca se
sabe cómo va a estar. Ayer, luego de la tormenta, la corriente del río era
torrentosa, pero hoy está calma y ésta condición me permitió alcanzar una ojota
de una adolescente, que corría río abajo. Aunque me rompí el dedo con una
piedra, la atrapé. Claro que sí.
El Yo
también es siempre cambiante, como el río, no está atado, cual árbol a sus
raíces. No le creas nunca a aquellas personas que te condicionan con sus
expectativas, y libera a todas las personas de las tuyas.
Vos podés
ser otra persona, siempre y cuando te enfoques en eso. Obvio, hay personas que
la tienen más difícil que otras. Ya sea porque tienen una familia endogámica
absorbente; o tal vez, porque no cuentan con la ayuda necesaria, ni con un
entorno propicio. Pero la posibilidad de cambio está siempre abierta. Como el
río, que está en perpetuo movimiento, vos podés convertirte en la persona que
desees, como el río se convierte en océano…
Regreso
sin aire acondicionado
Nuestra estadía en
Santa rosa se acabó. El domingo a primera hora nos pegamos la vuelta para la
ciudad de Monte Grande. Nuestro camino de vuelta fue distinto al de ida,
siempre es así, el camino se transita pero sobre todo se siente. Por una
confusión del piloto y de la copilota y del buscador del Waze, terminamos agarrando
Ruta Nacional 8. Aunque no tiene doble mano como la Ruta Nacional 9, es mucho
más fresca, ya que está rodeada de árboles añosos y de plantaciones del dólar soja,
verdaderamente refrescan un poco más el ambiente. En cambio, la ruta 9, es una
plancha de cemento que junto al sol, te calcina como a una
suculenta en un balcón francés del barrio de Constitución.
“Julián Alvarez corazón” Cielo.
“Antes de llegar a San Andres de Giles, está
el pueblo de Heavy, que buen lugar para el recital rencuentro de Hermetica”
Mauro.
Cierre
despacio
Es lindo
encontrar un paraje en el mundo, una buena y sanadora parada. Santa Rosa de
Calamuchita fue descubierta en ese plan, parada acogedora en los veranos, los
inviernos, los otoños y las primaveras desbordadas.
En estas
vacaciones hubo muchos de estos aprendizajes, uno de los más luminosos es ese.
En los primeros viajes flasheas que vas a encontrar tu lugar en el mundo, que
alguna señal del universo te va arrastrar al cambio de tu vida. Pero con el
tiempo te satisface mucho más que el centro quede cerca, que la carga del
celular no sea con costo y con cola de gente en el horario de siesta. En Santa
Rosa encontramos la templanza de los cincuenta largos, lugar al que todavía no
llegamos, pero en el que creemos como en Los Reyes Magos. Hay muchas señales
que evocan ese pasaje definitivo a la sabiduría y la templanza. El fresquito
que sube desde el río cuando oscurece, el cambio de iluminación sincronizado
que desparrama una sábana húmeda y oscura desde el cielo, las luces de navidad
que tienen colgadas todo el año en lo alto. Sus piedras gigantes que en el
medio del río te convencen de meterte y te auxilian en los mareos furtivos de
las sierras, mojarte cien veces, secarte cien veces en las piedras enormes. En
esas piedras estaría pensando Sartre cuando escribió El Ser y la Nada, aunque el
museo de Calamuchita no lo tiene documentado.
Hemos dicho, Escondete!
lunes, 2 de enero de 2023
¡Monito, las pelotas!
(Texto seleccionado por el Instituto de Cultura de la Provincia de Bs As para participar de una antología literaria sobre el mundo del trabajo).
11/2018
El domingo a la noche daba vueltas en el comedor, cuál perro que se quiere morder la cola y no puede.
-¿Qué te pasa Mauro? -me preguntó Griselda, mi pareja.
–Es que mañana me tocan “los angelitos de Villa Jardín” y no sé qué clase voy a prepararles -. Contesté, mientras revolvía viejos papeles del profesorado.
Como ustedes imaginarán, “los angelitos de Villa Jardín” lo dije en tono irónico, más que angelitos, son pequeños diablillos de segundo año, nivel secundario, de la escuela Nº 62, del barrio Villa Jardín de Lanús Oeste.
La última vez que había estado con ellos, fue antes del receso escolar y sinceramente quedé traumado.
Les cuento como fue la historia, la podrida se armó a la salida de la escuela (tengo Construcción de la Ciudadanía las dos últimas horas de los lunes con ello/as), el alumno X tomó un cascote y lo alzó sobre su cabeza, al verlo, se me puso la piel de gallina, tuve que persuadirlo durante veinte minutos, para que X no arrojara el cascote sobre mi auto (de por sí, nunca entendí el acto político del pibe, mi auto no es ostentoso, no da ganas de tirarle una piedra, más bien da ganas de pasarle un trapo). Recuerdo que sus compañeros, miraban la escena, como espectadores de un combate entre pugilistas. “Rompele todo a ese gato” gritó un alumno de tercer año. Por suerte, un vecino del barrio, se acercó para darme auxilio: “¡X, anda a tu casa, sino llamo a tu tía!” Con esta oración imperativa, el pibe se marchó. El buen hombre me salvó. Por supuesto que abracé al señor, para demostrarle mi total agradecimiento al gesto solidario que tuvo para conmigo.
No me mal interpreten, los pibes son puro corazón, no es que me caigan mal, todo lo contrario, pero viven en un contexto social muy violento, ustedes comprenderán. No es que me tengan odio a mí, sino a la sociedad de mierda en la que vivimos. Y a mí como profesor me toca poner la carita. ¿Qué le voy hacer? La cosa es que siempre están arrojándose cosas entre ellos, o en su defecto, están arrojándome cosas a mí.
–¿Para qué vas? -me preguntó Griselda, cansada de mi perorata.
-¡No vayas más! -me alertó.
-¿Realmente, vos crees que con dos horas por semana vas a cambiarle la vida a alguien? -Me preguntó Gripi.
–Eso ya lo sé, Grisel -dije y continué -pero no estoy dispuesto a perder las dos horas. En primer lugar, porque necesito la plata, y en segundo lugar, no quiero darme por vencido de buenas a primeras -le contesté.
Para que tengan una idea, es una escuela que no tiene Director/a, ni Vicedirector/a, sólo tiene Secretaria, que es una genia. Gracias a ella y todos los profesores, que nos ayudamos mutuamente, hacemos la vida escolar más llevadera. Pero no basta, la realidad social entra por la puerta con la tempestad de una gran tormenta.
Me senté en mi cama y concienzudamente me puse a pensar una actividad práctica para trabajar con los “angelitos”. Ya había probado distintas estrategias: encuestas, crucigramas, cuestionarios, collage, ninguna de estas estrategias me había dado resultados. En un momento, recordé que una vez, sólo una vez, tuvimos una clase pacífica y productiva. Me acordé el contenido que había dado en esa clase, era sobre los “Derechos del niño”. En ese momento, no se me ocurrió mejor idea que utilizar como recurso la película: El Pibe (Charles Chaplin, 1921). Recuerdo como G, un chico que siempre se mostró desafiante frente a mí, lloró solapadamente, en la escena en que los dos oficiales del orfanato del condado, le sacan el niño a Chaplin, que interpreta a un vagabundo, que hace de padre adoptivo del pibe. Una de las mejores escenas de la película, sin lugar a dudas, sin olvidar la secuencia onírica que tiene el vagabundo con el ángel de la tentación, - que interpreta Lilita Grey-.
¿Por qué no trabajar con otra película? Me pregunté y empecé a buscar en una caja de zapatillas llena DVDS, que tenía olvidada arriba del armario. ¡Bang! Allí la encontré: Gatica el mono (Leonardo Favio, 1993). Con esta película puedo abordar el peronismo como hecho histórico y político significativo de nuestro país, ideal para una materia como Construcción de la ciudadanía, pensé instantáneamente. -¡Ya está! ¡Cerrame la cuatro! -grité y me puse hacer una guía de preguntas sobre la película.
Con la clase planificada y la sala de videoteca reservada por mensaje de wathsap, me trasladé más confiado el lunes a la escuela. Cuando llegué, el hecho de que la secretaria me haya contado que X no había concurrido a clases, aunque suene cobarde y mezquino, me hizo sentir más aliviado.
Cuando vi a los estudiantes, les dije: - Agarren sus mochilas que vamos a la videoteca-. Ya de entrada la alumna A golpeó con su puño izquierdo el rostro del alumno C, luego los alumnos D y R comenzaron a tocar unos instrumentos musicales. Mi planificación de clase se derribaba como un castillo de naipes. Con mucho esfuerzo, pude controlar la situación, recién después de los títulos del inicio de la película. Al principio estaban inquietos, pero cuando escucharon el diálogo soez, entre el Mono Gatica y su amigo de la infancia, el Ruso. Empezaron a reírse de manera estentórea y se metieron de lleno en la peli, salvo dos estudiantes, que se distraían, boludeando con sus celulares.
Tampoco voy a exagerar, prestaron atención la primera parte de la película, que es muy buena, que describe la infancia del boxeador, pero después, para ser sincero, se aburrieron un poco.
Cuando apagué la tele, corté justo en la parte que Gatica se casa con la mujer bala, personaje que interpreta una actriz colombiana, llamada Kika Child. La cosa es que cinco minutos antes que suene el timbre, les pregunté:
-¿Por qué creen ustedes que le molestaba tanto a Gatica que lo llamen monito?
La respuesta me llegó de manera inesperada. La estudiante A, que es una chica que se sabe defender del atropello machista con sus propios puños, o sea, a más de un machito ha fajado, se paró y dijo actoralmente:
-¡Monito las pelotas, a mí se me respeta!
-¡Ja,já! -Todes reímos de su elocuencia.
lunes, 12 de diciembre de 2022
Como saco de arena
![]() |
| Crepúsculo en el camping Suteba de Necochea. Por Cielo. |
Me he dado cuenta que un montón de personas
la pasan mal cuando acampan en un camping, se meten en el océano, o se duchan en
un vestuario público. Yo creo que el problema es que nunca entendieron el
verdadero concepto de cómo estar en esos lugares. El camping puede estar lleno,
inclusive las carpas pueden estar pegadas una al lado de la otra; sin embargo,
esta condición puede ser una gran posibilidad para conocer al vecino, pedirle
un abrelatas, prestarle un poco de carbón, el destapador, inclusive pegar
espalda contra espalda, para poder sentarse en cama india , mientras se
degustan los fideos aldentes a la pomarola. Es cierto que para llegar a ese
nivel de hermandad, es necesaria una humanidad desbordante en ambos vecinos
campamenteros. A mí me paso una vez sola.
Vayamos
a los artículos de camping, qué más da que no tengamos colchón inflable,
almohada o reposera. Por supuesto que son dispositivos que ayudan a la comodidad
del campamentero. Pero quiero decir una cosa, la verdadera clave para lograr la
relajación campamentera, es saber plegar el cuerpo a la superficie que sea. Por
ejemplo, ahora mismo, estoy escribiendo este ensayo debajo de la sombra de una
multitud de pinos delgados y tambaleantes por el viento. No necesito mesa, ni
silla; una mantita sobre el pasto seco, una birome y un cuaderno falopa, me
bastan para recrear mi cuerpo mente y alma.
Por último, el océano, esa masa de agua
sonora, ondulante y enérgica. ¿Cuándo
se cansará el océano? Veo como los
bañistas confrontan las olas, como si fueran gladiadores del coliseo, cuando en
realidad, lo que debe hacer uno, es recostarse suavemente sobre el agua febril
y turquesa y dejarse llevar por vaivén de las olas. Florar, flotar, cual nube
en un cielo de tormentas.
¿De qué sirve tener el cuerpo rígido y
nervioso en el vestuario público? De nada, uno tiene que aprender a soltarse
como saco de arena en la superficie que sea.
Hemos dicho, Escondete!
lunes, 28 de noviembre de 2022
El adulto verde
Por favor no repitan más esas frases como si fueran loros. Ya sé que se supone que uno debe ser feliz, o hacer todo lo posible para serlo. Chocolate por la noticia.
Cuando era niño, era generalmente feliz, o al menos estaba casi todo el tiempo dispuesto a serlo. Sabía perfectamente que hacer para alcanzar la felicidad. Abría la puerta de mi casa y me iba a jugar a la pelota con los pibes. La coca de vidrio bien fría, la amistad, la gomera, los perros y la pileta, me bastaban para ser feliz.
El tiempo pasó y me convertí en un adolescente y aunque se me llenó la cara de forúnculos y se me ensanchó la cadera, mi gran círculo de amigos y mis múltiples actividades sociales y deportivas, sostuvieron mi frágil felicidad.
El problema surgió cuando me convertí en un adulto verde. Para que lo entiendan, es esa etapa de la vida, muy característica de algunas personas, que ya no son más adolescentes, pero tampoco son adultos de veras. A mí me duró desde los veintidós años hasta los treinta y tres años de edad aproximadamente. Es esa etapa donde se te escapan las certezas como el jabón de las manos. Uno comienza a dudar de todo, hasta de su propio apellido. Conocí una compañera en la facultad, que era físicamente muy similar a su mamá, su mismo pelo rubio, su misma nariz respingada, su mismo cutis blanco, no había ninguna razón para dudar de su identidad biológica; sin embargo, su profundo malestar y el pésimo vinculo que tenía con ella, la llevó hacerse una prueba de ADN a las Abuelas de Plaza de Mayo, para verificar si era hija de desaparecidos. (Obviamente los resultados no coincidieron). Bueno, su adultez verde no terminó allí, mi amiga después se enamoró de un cura, pero como dice Santo Biasatti, ese es otro tema.
Perdonen la digresión, estábamos hablando que el adulto verde, o como ustedes quieran llamarlo, comienza a dudar de todo, hasta de su propio apellido y que en esa crisis identitaria va tratando de avanzar en la vida, llevándose puesto a varias personas y a él mismo al infierno.
Quiero recalcar algo importante, una característica distintiva de los adultos verdes, es que suelen emplear un montón de tiempo y muchísima energía en lograr objetivos, que al fin y al cabo, no le interesan. Yo, por ejemplo, estudié un año y medio la carrera de Martillero Público. Mientras estudiaba Marketing, Derecho comercial, Tasaciones y Subastas, me convencía a mí mismo, diciéndome que iba a ser redituable, que tenía una gran salida laboral, que iba a ganar dinero, bla, bla, bla. Por suerte, la lectura del libro: ¿Qué es la propiedad? De Pierre Jospeh Proudhon, me advirtió que esa carrera no tenía nada que ver conmigo.
Durante mucho tiempo reflexioné sobre éste tema y pensé que quizás una de las principales causas de mi adultez verde, era que mi “Súper Yo” tenía en cautiverio a mi “Ello”. Pero no estaría en condiciones de afirmarlo, porque como ya les dije, no estudié la carrera de Psicología, sino la de Martillero Público, un año y medio.
Ahora qué, verdaderamente soy consciente del paso del tiempo y que ya no soy más un adulto verde, por lo menos, verdaderamente eso creo. Puedo afirmar, que recién empecé a cambiar algunos años después que perdí a mi gente. Mi familia nunca fue fácil. Pero siempre fue incondicional. Mi papá, mi abuelo y mi abuela, tres piezas esenciales para mí, se cayeron como fichas de dominó una arriba de la otra. La muerte en cadena de ellos, me dejó deshauciado como un pollito en medio de la carretera.
Quizás, uno debe convertirse en cenizas para regenerarse como el ave fénix. O mejor aún, uno debe decidir como las águilas, dejarse morir o enfrentar el doloroso proceso de regeneración. Bueno, yo elegí volar hacia lo más alto de la montaña y golpear mi pico viejo contra la piedra, hasta arrancarlo. Luego, me guardé en el nido un buen tiempo, hasta que obtuve un pico nuevo y unas garras bien fuertes.
Volviendo al comienzo, les pido por favor, no
repitan más esas frases, “Debes ser feliz, no perfecto”. “Ve tras tus sueños” y
un montón de cursilerías por el estilo, que suelen repetir en cumpleaños,
reuniones familiares y fiestas. ¡Basta!
Ya bastante desazón tienen nuestros adultos verdes para que le sumemos más
ansiedad a sus problemas. Nadie tiene la fórmula para ser feliz. ¡Nadie puede
saber cuál es su misión en la vida, siendo un adulto verde! Yo, humildemente,
que pasé por eso; en primer lugar les aconsejaría a los adultos verdes hacer ejercicios físicos; en
segundo lugar, reunirse con gente, aunque no sean amigos verdaderos, es muy
importante relacionarte con gente; y por último, escribir sobre ti mismo, sobre
tus pensamientos, trata de escarbar sobre tu inconsciente, trata de conocerte a ti mismo.
miércoles, 7 de septiembre de 2022
Interferencia divina
Parado sobre la antena
un jilguero dorado
es pulsado por Dios
para ligar melodías
al canal mundano.
sábado, 4 de junio de 2022
Las cosas como son
Vamos aclarar los tantos. Nadie se gana la vida trabajando. En todo caso, quien trabaja en lo que no le gusta, pierde tiempo de vida escaso.
Las cosas como son y lo que no se puede nombrar es
mejor callarse la boca. No se dice empleo en negro, se llama empleo no
registrado y los barrios no son vulnerables, son vulnerados por la lógica
de mercado y la complicidad del Estado.
Las emociones no se enseñan, se vivencian.
Las malas palabras no existen, si los insultos. No es la historia del
hombre, sino del ser humano.
El homofóbico no rechaza a otras personas por su orientación sexual, sino un aspecto latente de su propia condición.
Por último, no vale la pena hacer algo, vale la vida.
Todo sucede por alguna razón, nos desesperamos por no conocerla todavía…
sábado, 9 de abril de 2022
Jóvenes y memoria
Como de niño, en la escuela, no me hablaron de los desaparecidos. Ya, de grande, voy hablar de ellos hasta que aparezcan.
Como de niño, en la escuela, me dijeron que sea competitivo, seguro y obediente. Hoy, de grande, les digo a los pibes que sean solidarios, sinceros y rebeldes.
Como de niño, la escuela, nunca me llevó a tocar las barbas del agua sedienta . Ya, de grande, acompaño a los pibes a construir sus castillos de arena.
Como de niño me gustaba jugar a esconderme. Ya, de grande, ayudo a los pibes a que se encuentren.
miércoles, 12 de enero de 2022
Diario de viaje a San Luis
02/01/22
Partimos en una Renault Stepway de la ciudad de Lanús a las 8.00 hs am y arribamos al pueblo Potrero de los Funes de San Luis, justo antes que anocheciera. La Ruta Nacional N° 7 fue el camino a seguir. La sensación térmica era tan alta que durante gran parte del trayecto vimos el asfalto de la carretera con agua.
Uno de los paisajes más bonitos de la ruta es la Laguna Gómez en Junín, que se muestra como una manta plateada líquida, donde sobrevuelan garzas moras, chimangos, caranchos y nadan patos en manadas. La ruta se vuelve muchos más angosta al llegar al sur de Santa Fe y Córdoba. El latifundio de soja, maíz y girasoles, se extiende por cientos de kilómetros hacia los costados de la ruta. Recién llegando a San Luis, para alivio de todes les conductores, la ruta se convierte en una súper autopista.
| Foto de Cielo desde la ventanilla del auto. |
Don Goyo
Amanecimos en el silencioso camping Don Goyo. La característica más sobresaliente del camping es que tiene su zona de acampe justo a la vera del embalse. Del otro lado, se pueden ver las fabulosas aguas danzantes del Hotel Potrero de los Funes. Luego de contemplar el maravilloso paisaje, herví agua en nuestra pava eléctrica para luego poder beberla con Cielo y Grisel. “Supervivencia al desnudo”.
El camping Don Goyo tiene un servicio que no nombra en su página Web. Una población de lo más variada de pájaros y aves silvestres, originales y coloridos. Nos acompaña un elenco estable de renegridos, contentos con la variedad de miguitas que encuentran barullando todo el día, como si estuvieran en un cumpleaños. El team de los Jilgueros, por momentos hace su número, pero no se dejan ver tanto, son como los famosos de vacaciones.
Descubrí que el canto del benteveo, mal llamado Bicho Feo, Martín Pescador, etc. Con varios nombres y crisis de identidad como Prince al final de su carrera, tiene un fraseo que coincide exactamente con la expresión adolescente ¡watafuck! Presten atención, el tono es el que hace la coincidencia. Aunque por momentos, algunos de los bichos feos se despegan del coro, a éstos los llamo “netamente benteveos”, deben ser los más clásicos, la vieja guardia, aquellos que no trascienden el cambio y siguen insistiendo con Bicho Feo toda la vida. Gripi.
| Gripi y nuestra carpa canadiense. |
Geografía
Potrero de los Funes se ubica en un valle rodeado por varios cerros. El pueblo abraza un apacible embalse que es el más antiguo de la provincia. Posee quebradas, saltos de agua y arroyos que descienden desde las sierras como serpientes plateadas.
Alrededor del espejo de agua se ha construido un circuito automovilístico, que es muy bonito recorrerlo de noche. Hay unas lucecitas amarillas pegadas al cerro que iluminan el asfalto.
| Embalse de Potrero de los Funes |
04/01/22
Maldición va a ser un día hermoso
El día comenzó de la peor manera. Me levantó el abrazador sol de la mañana y huí de la carpa, reptando, mientras caían gotas de transpiración de mi frente. Luego de lavarme y cepillarme los dientes, me dirigí a revisar el aceite del auto, ¡¿para qué?! Levanté el capó y saqué la varilla de medición, que limpié con un pedazo de papel higiénico. Al volver introducir la varilla se me partió. ¡La conchinchina del loro! Grité y un pato asustado chapoteó en el lago. El problema es que ya no pude sacar más la varilla para medir el aceite del motor. Esperemos que no sobrevengan problemas técnicos mayores.
El salto de la moneda.
El Salto de la moneda es una cascada de agua fría y cristalina que llena unos piletones en medio de la montaña. El sonido del agua al caer arrulla de tal manera, que uno cae en un sopor que te desmaya sobre una piedra.
| Cascada del salto de la moneda |
¿Cómo llegar?
Desde el Centro Cívico nos dirigimos por una calle que se llama Los Crisantemos, cruzamos un badén que atraviesa el río (prácticamente seco). Luego continuamos camino en subida hasta llegar a una tranquera. Allí nos recibieron unos guías turísticos que trabajan para el dueño del Salto. El precio de la entrada es de cuatrocientos pesos por persona, pero es negociable. La caminata por el sendero que está marcado con aerosol rojo es de aproximadamente de cuarenta minutos. Desde los miradores del sendero se puede observar el embalse y las casitas de los alrededores.
| Cielo caminando por el sendero hacia el salto. |
05/01/22
Salida de compras
Gripi compró tres metros de aislante metalizado para poner debajo de la carpa. Luego de salir de la ferretería, fuimos a una verdulería. Compramos dos paltas, medio kilo de tomates, una planta de lechuga y dos manzanas. Todo al módico precio de cuatrocientos cincuenta pesos. Eso no es todo, el verdulero nos regaló un cajón de madera para hacer fuego.
-¿Vos sos puntano? -le pregunté.
-¿Vos me ves cara de puntano? -me
repreguntó.
-No, no tenés cara de puntano -le
contesté.
-¿Entonces para qué me preguntas?
-dijo serio.
-Es cier-to -tartamudeé.
Ante mi incomodidad comenzó a
reírse a carcajadas y la situación se descomprimió. “Evidentemente es un hombre
de conocimiento” pensé. Antes de marcharnos, el hombre nos preguntó:
-¿Cómo va el mundo?
-Muy mal, pero con muchas
expectativas de que cambie -le dije sonriente y su mirada fulguró.
06/01/22
Villa de Merlo
Llegamos a Villa de Merlo, San Luis. Aquí si vamos a poder descansar. El canto de los pájaros, la brisa fresca constante, la sombra de los árboles reparadora y la montaña que alimenta espiritualmente el valle, te alivianan el peso de la mochila.
“Las estrellas son las pecas del cielo” dijo Cielito al regresar de noche al hostal.
Viajar es cargar bolsos y humores y no saber bien que llevamos en cada uno, ni donde dejarlos. Renuncio a recordar donde está la pincita de depilar o como lidiar con el extrañamiento o la angustia. Merlo son dos países en una misma villa. Debajo, en el valle, los hoteles y los restaurantes ofrecen toda la felicidad instantánea, toda la música de fiesta que siempre le resulta amarga a las almas sensibles, subiendo la montaña el viento te acomoda las ideas y los huesos y de vez en cuando te sacudé las ideas. No es sopor puntano, me voy dando cuenta, es academia para las emociones. Gripi.
07/01/22
La casa del poeta
Hoy fuimos a la casa del poeta. Qué maravilloso descubrimiento fue conocer a este poeta serrano: Antonio Esteban Agüero. En la misma casa del poeta, en un salón anexo, descubrimos los dibujos de una artista plástica, Paulina Mucetti.
El arte al servicio de la
vitalidad. Si algo aprendimos desde que llegamos a Merlo, es que la montaña te
da lo que necesitas, no lo que querés. La muestra de dibujos de Paulina Mucetti
se llama orgánica. Según sus propias palabras, ser orgánica significa tener
disposición o aptitud para vivir. Qué lindo decir las cosas como son y de lo
que no se puede hablar es mejor callarse la boca.
| Dibujo de Paulina Mucetti |
Antonio Esteban Agüero es un poeta de principios de siglo XX. Nació en un pueblito que se llama Piedras Blancas, pegado a Villa de Merlo. Claramente, la naturaleza del lugar lo ayudó a develar su verdadero espíritu poético. Aquí algunos fragmento de sus versos:
“Rodeado de montañas siempre yo he vivido, y este vivir me ha dado un dulce sedativo: el consuelo grato como antiguo, de estudiarme el alma, de vivir en mí mismo”
“A veces, por recordarte, le toco la piel al agua, con la yema de los dedos, con una caricia larga”.
“Yo
no soy yo sino la luz que llevo, yo no soy yo sino la flor que tengo hurtada a
Dios y conquistada al fuego”.
| Cama del poeta |
Armando
Mi tío Armando me cantó un verso por audio de wassap “Hago mi cama en un tobogán, pongo de almohada una miga de pan”. Sin lugar a dudas, mi tío preferido.
Hace tres noches que dormimos en
cama, con sabanas blancas y limpias, en una habitación de paredes gruesas que
mantienen un frescor permanente en el ambiente. La diferencia entre dormir en
un colchón o sobre la tierra es sustancial. Desde que llegué al hostal, dormí
todas las noches de corrido. Recién acabo de levantarme de una siesta serrana.
Todavía sigo en un estado surreal.
Los habitantes del jardín de la hostería Colonial.
En el jardín del hostal, conocí a
tres hospedantes. Uno es un chinchero, un pájaro músico obrero. Lleva su
herramienta de trabajo siempre consigo. Un pico largo y curvo que le permite
escarbar la corteza de los árboles y la tierra en busca de termitas y
lombrices. Pero en sus ratos libres practica el arte musical. Su silbido es tan
dulce como potente, “Di wuichi, whilchi,
di wuichi, whilchi”. Suele andar en pareja pero nunca en bandada. Tiene sus
cejas pintadas de blanco que afirman su identidad estrafalaria.
Al atardecer llega otro hospedante al jardín, un mirlo, no es de tanto conversar como el jilguero. Suele mirar detenidamente el paisaje y proyecta mucha tranquilidad a quién lo observa. Viste un traje de luto brillante y se colorea con un naranja fluo muy vivo, alrededor de sus ojos y su pico. Como ya les anticipe, también está el jilguero, pero pensándolo bien, no creo que sea un hospedante más del hostal. Seguramente es un musiquero contratado por la administración de la hostería, ya que canta cada vez que está presente.
09/01/22
Ultimo día de vacaciones
Hoy es el último día en Merlo,
mañana ya volvemos para nuestro hogar. Mientras escribo, escucho a Gripi y a
Cielo hablar sobre la posibilidad de editar libros artesanales. Estamos plácidamente
sentados bajo una sombra de un árbol hermoso. A diez metros está la pileta
donde una nena y un nene juegan con una pelota. Mejor no se puede estar, la
brisa serrana es superior al aire acondicionado por lejos.
La de la luna
Hay ocasiones en que las expectativas superan ampliamente a la realidad, eso configuran las clásicas frustraciones. En otras instancias, no configuramos ninguna y entonces "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida..." Y esta vez no sucedió ninguna de las dos. En el camping La Calaguala de Merlo, existe el Planetario Móvil, un emprendimiento autogestionado por dos hombres de lo más entusiastas, autodidactas, sabios y simpáticos, dignos de una película de Spielberg. En el medio de la montaña del cerro de Oro, entre la cadena montañosa de Los Comechingones y las sierras de Merlo han construido una terraza circular y mágica, donde el sol se va poniendo de a poquito. Los asistentes somos ubicados por unos nietos maravillosos que ofician de acomodadores de cine, de hecho la entrada se abona en una especie de boletería como la del cine Cosmos, para seguir con la metáfora.
| Terraza del mirador a cielo abierto de Merlo. |
El viento en San Luis hace lo que quiere y nos envuelve conteniendo las expectativas. No sabemos que esperar, pero sabemos que va a estar buenísimo. La charla que da Jorge resulta de lo más didáctica y clara, en pocos minutos se fue haciendo de noche y comprendí en líneas generales donde está el sol, la luna, la tierra, etc. Hay tres telescopios en el centro de la terraza que a todos nos dan intriga y envidia al mismo tiempo. Llega el esperado momento y vemos a Júpiter, que funciona como telonero de la uno.
Si, porque para algunos de nosotros, la uno, es la luna. Qué decir, nunca la había visto de cerca, tiene agujeros, parece que tuvo una infancia difícil, quien no, muchos asteroides impactaron cuando se estaba formando, ¿a quién no le pasó? Mantiene un brillo y una palidez elegante, muestra hasta donde quiere, no entendí y no avalo la teoría de que su brillo tan solo es un reflejo del sol. Claramente descubre cada noche la parte que tiene ganas y hay un lado, como lo había entendido perfectamente Gilmour antes de volverse loco, que se lo guarda para ella y no piensa entregarlo a nadie, nunca, ni por todo el oro del mundo, para seguir con la metáfora.
| Foto tomada desde el telescopio del planetario móvil de Merlo |
Algunas preguntas que no alcancé a hacer por falta de tiempo y desconfianza que el auditorio no estuviera a la altura del concepto, como Galileo les seguí la corriente para que no me prendieran fuego. ¿Pero alguien se anima a explicar como hace para llegar todos los meses y limpiar tus heridas sangrando, aflojarte los temores y hacer que recuperes la esperanza? ¿Cómo provoca a las mareas por la noche y les permite a los peces disfrutar de la playa? ¿Cómo deja que moren en ella los poetas para buscar sus imágenes y los niños dormidos del fondo del aula? ¿Cómo puede hacer que algunas flores salgan de noche y algunas cabelleras recuperen fuerzas?
De eso no se dijo nada en la clase de Jorge y Nahuel, porque todavía ella no los autorizó a develar sus secretos. Pero de todos los demás aspectos científicos se explicó casi todo, Jorge y Nahuel, nos mostraron y explicaron todo el cielo, nos enseñaron muchas cosas y sobre todo nos presentaron el universo que acompaña a cada uno, aunque a veces nos olvidemos de mirar para arriba y ofrecerle una lágrima de agradecimiento. Gripi.




