Literatura barrial.

jueves, 24 de febrero de 2011

Relatos de La Lucha Social X















Delivery Boy, en problemas.

Nos gustaría generar un profundo debate sobre los grandes temas de la humanidad: el tramposo concepto de propiedad privada; el fenómeno de la corrupción, cual termita que carcome, incansable, las sólidas estructuras del Estado. O en pocas palabras:
¿De porqué el Viagra se transformó en la droga más representativa de esta etapa del capitalismo? Pero sucede que Escondete! es apenas una Pyme fundida, con dos jefes y su principal asistente de vacaciones garroneras en Europa. Si, a veces, nos cuesta hasta ponernos de acuerdo en ver quién saca las fotocopias, o quién lleva a recargar el cartucho de tinta a un tugurio del fondo de Lomas. Sin embargo, las oportunidades hay que aprovecharlas cuando se presentan; y aunque prácticamente no ejercemos la profesión periodística, fundamentalmente, porque nadie parece interesado en comprar nuestra fuerza de trabajo. En ocasiones, desempolvar la pluma vale la pena.
El último fin de semana de enero la gris cotidianeidad de los suburbios se vio alterada por un enigmático mensaje de texto:
-"Chicos, ¿Están ahí? Necesito verlos-
El mensaje siguiente contenía el número de habitación de un conocido hotel internacional de la zona de retiro.
No dudamos un instante. No sabíamos de qué se trataba, pero intuíamos algo grande. Así fue que salimos al encuentro de nuestro estelar amigo.
Llegamos a la puerta del imponente hotel de alfombras rojas y molduras doradas. Estábamos un poco nerviosos, para serles sinceros. No teníamos la ropa adecuada y la recepcionista parecía indiferente ante nuestra presencia.
-Señorita- dijo gripi con su voz de niña.
-La chica nos examinó meticulosamente y preguntó -¿En qué los puedo ayudar?-
-Queremos ver a Delivery Boy- contesté.
-¿Y se puede saber quién es Delivery Boy?- dijo con tono despectivo y soltó un suspiro -A ver tengo Dallys Ferreira, Daniel Scioli, Dario Lopérfido, (que hace años que no sale de la habitación), Denise Dumas...-
-¡No te hagas la graciosa! Brian Sánchez es el nombre.- le contestó Gripi con mirada desafiante.
- A ver, a ver...No, nada de tu amiguito- me contestó ninguneando a mi compañera y posando sus ojos castaños en el infinito.
-Señorita, por favor- intercedí con voz elegante, poniendo paños fríos a la situación
-Habitación veintitrés, dígale que somos Mauro y Gripi de Escondete!- dije y la miré con aire seductor. La señorita marcó nerviosamente el conmutador y dándonos la espalda cuchicheó algo tapando el tubo.
-Muy bien, dice que suban de inmediato- dijo lacónicamente señalando los ascensores.
Caminamos por el pasillo y tropezamos con un cenicero de bronce de pie, que al caer, hizo un ruido escandaloso. Al llegar a la habitación la puerta entornada dejó entrever a una corpulenta mujer, de espaldas, que cepillaba su oscura y abundante cabellera. Nos paramos en seco, no queríamos interrumpir nada, así que a Gripi no se le ocurrió mejor idea que golpear las manos.
-Un segundito muchachos- La voz de Delibery sonó atronadora, la mujer pegó un salto, y en su carrera se resbaló y casi termina en el piso, por suerte se incorporó rápido y se escondió en la habitación de al lado. Dimos un empujón leve a la puerta y allí vimos el cuerpo atlético de nuestro estelar amigo: Delivery Boy, que reposaba en la cama con una calza roja, su torso bronceado, mirando la tele...
-Chicos que gustazo, los esperaba- exclamó Delivery y se incorporó con un salto de la cama.
-Brian acá estamos- Como siempre, nunca te fallamos- Dije y lo abracé emocionado.
-¿Quién era esa mujer que se metió en la suite contigua a las apuradas?- preguntó Gripi intrigada, sentándose en la cama y adueñándose del control remoto.
-Una amiga medio arisca que tengo- contestó Delibery incómodo. Pero tranquilos, no los hice venir al divino botón. Inmediatamente agarró el teléfono
-Señorita, Dos Pomery frapé- Colgó con un inusitado entusiasmo y nos ordenó: Siéntense, pónganse cómodos- Se veía un Delivery muy acelerado.
-¿Qué pasa Delivery? ¿Llegamos en un momento inoportuno?- pregunté sincero.
-No nada que ver, es que estoy metido en una...- dijo por lo bajo y continuó- Vayamos a la terraza así hablamos tranquilos- dijo y nos guiño el ojo.
Con Gripi lo seguimos, no entendíamos nada.
Desde la terraza divisamos el Río de la Plata como una mancha espesa y oscura, los barcos diminutos con sus lucecitas encendidas como un árbol de navidad y más al este, asomaba apenas, una línea fina en el horizonte: las vecinas costas de Colonia...
-No boludo, no saben en la que me metí, soy un mandado para hacer quilombo man... Ustedes vieron que yo estaba laburando como RRPP, ¿No? Bueh, ahora no estoy más. Entredichos, allanaron el lugar, parece que no había habilitación, un menor por ahí, la plata con cuentagotas... Cuestión que ¡Finishella! Ahora trabajo de showman para una empresa de servicios que se llama: "Cenaloca.com"-
-Delivery, no se te endiende mucho, estás al palo- dije tocándole el hombro.
-Es que tengo los minutos contados. Tengo que solucionar un quilombo que ni te cuento.- dijo Delivery y manoteó la botella de champú que Gripi intentaba abrir con el borde de la remera -Pasame muñequita que se me seca el garguero-, parecía preocupado.
-Delivery sabés que podes contar con nosotros, somos tus amigos- dijo Gripi con una emoción desmedida.
-Bueno, les contaba- continuó Brian después de un largo sorbo y aclarándose la garganta -Resulta que laburando de stripper para esta empresa me toco cubrir una cena...
-Para Delivery vas a 200 km por hora- dije y continué: -¿O sea que laburás de striper y haces shows para eventos?-
-¡Uauu! No sabía que eras stripper- soltó Gripi mirándolo fijamente.
- Exacto. Mientras pongan la teca, puedo llegar a ir hasta un velorio y zarandearme con una zunga de leopardo arriba del cajón del muerto-
-Ja,ja- nos reímos con Gripi pero paramos de inmediato, al ver que Delivery se ponía pálido y se tapaba la cara con ambas manos.
-Ojala hubiese sido un velorio. Esto es más siniestro. -
-¿Qué pasó Delivery?-, preguntó asustada Gripi.
-Les cuento, empezó como un laburito común y corriente. Una vuelta me llama el que hoy es mi jefe, para cubrir un evento, yo recién estaba arrancando el "Delibery Sexy" y agarraba lo que sea, jeje...- dijo Delibery sonrojándose un poco.
-¿Pero en que consiste exactamente el show Brian?- preguntó Gripi sacando unos bizcochitos Jorgito de la mochila para compartir.
-Lo de siempre, una perfomance de lucha erótica con mi compañera, en un ring improvisado, y después de la exhibición invitamos a subir a las personas, nada del otro mundo. Todo depende de la temperatura del público- Brian dio un sorbo al champú y continuó- Yo venía laburando bien, esa semana, todas las noches prácticamente. En temporada estás a full, viste, se trabaja casi todo en Mar del Plata, porque la papa esta allá. Mar del Plata, todos dicen ya fue... pero sigue siendo La Feliz entendés, está Mirtha, que será una momia pero arrastra gilada...- Delibery hablaba sin parar, Gripi se llenaba la boca de bizcochitos y hacía dibujos con palitos en el piso, me desesperé:
-¡Loco estamos dispersos, Brian te estas yendo por las ramas, no entiendo nada, Gripi dejá de comer!-, grité. Los dos se incorporaron de golpe.
-Disculpá viejo. Sigo, en que estaba, ah si, mi jefe me comentó, así de pasada, que la gente que nos contrataba esa noche era muy grosa, que exigieron absoluta reserva y toda la pavada, bla,bla...Lo cierto es que en este rubro todos quieren absoluta reserva, así que no le di mucha bola, para serles sinceros. Hasta ahí genial pensé “Gente con billete quizás puedo hacer un extra”-
-¿Con quién te metiste? pregunté
-No chicos, nada de nombres propios. Si les digo que estoy hasta las manos, es en serio, si llego a soltar un nombre aparezco en un zanjón-
- Delivery es al revés, si no mencionas nombres, no vamos a saber quién te mató- le gritó Gripi de manera visceral.
-Griselda, por favor- le grité.
-Puede ser Gripi, pero sabés, no quiero involucrar a nadie más en este quilombo y menos a ustedes que son amigos- dijo Delivery y ahí supimos muy bien porque es nuestro ídolo.
-Por donde iba…- Brian trató de recordar pero evidentemente ninguno de los allí presentes contábamos con una buena memoria reciente -Bueno, resulta que llegamos tipo diez de la noche. La casa, no te miento, era una terrible mansión. Una mucama nos invitó a sentarnos en un mullido sillón, en una habitación cargada de adornos. Había un monolito de bronce del General Perón, una foto con el féretro del General Perón y un diploma homenaje que decía: “Para un peronista de tu altura, no alcanzará ningún recuerdo” Lorenzo Miguel: La guardia de Hierro te recordará siempre. Además había espadas y otras armas de colección.- Delivery nos contaba y se nos ponía la piel de gallina- Estuvimos con Patri esperando un montón. Del comedor se escuchaban risas entrecortadas y algún que otro grito cuando destapaban un champagne. Después de dos horas nos invitaron a pasar al comedor, había bocha de personalidades conocidas, casí se me cae el culo, ni les cuento.- Delivery se pasó la botella fría por la frente y continuó -Hicimos nuestra performance, y bueno, hasta ahí todo bien-
-Pero ¿Cuál era el público Delibery? No entiendo ¿Mujeres o varones?- preguntó Gripi con tono periodístico.
-De todo linda, mucho garca con la corbata en la cabeza y las tipicas señoras reprimidas que se desatan con el perreo y toda esa fauna-, contestó Delibery con sapiencia.
-Bueno la cosa es que la esposa del dueño de casa fue la primera en subir al escenario, despliego todas mis artimañas de striper, y la loca se empieza a poner densa y me empieza a seguir como un perrito para todos lados-
-¿Quién era la mina?- pregunté.
-Alguien groso, no me busqués la lengua que estoy re caliente. "Ferme la bouche". Lo que puedo decir es que es una grosa de la política con un corazón y un culo enorme!- soltó Brian con la cara desencajada. Y todos estallamos en una carcajada.
-Sigo chicos, que se nos va el tren. Yo tome distancia, viste. Me hice el dolobu y después del show me puse a conversar con un grupo de tipos que hacían la sobremesa- Delivery dio un suspiro y prendió un pucho.
-¿Y que cosas decían estos tipos?- Le pregunté mangueándole un pucho.
-No tengo mucha idea de estas cosas, pero escuché frases como: “Estos pichones de montoneros no van a poder con nosotros”, o “Estos son los que Perón echó de la plaza” y una frase muy lúgubre que no me voy a olvidar en mi vida: “A mi sólo me sacan con los pies para adelante”- Delibery hizo una pausa y se impuso un silencio terrorífico. A mi me temblaba el pucho en los dedos.
-Nada, antes de retirarme de la casa, esta mina me arrinconó contra la puerta y tuve que terminar el laburo, ¿Entendés? Soy un profesional después de todo. Así empezó. Luego me interceptó el celular. Yo creía que iba hacer una tranza, nada más que eso. Pero la mina se puso generosa...- Delibery parecía abatido.
-Pero ¿Qué tiene de malo eso? La gente se enamora, abrite a lo que te está pasando- dijo Gripi con un tono dulzón.
-¡No puedo creer que no entiendas nada!- la increpé exaltado.
-Es complicado.Es la mina de un peso pesado, esta re densa, me amenaza, dice que si yo la dejo se va a matar, que le va a contar al marido y que voy a terminar en una zanja. No se que hacer chicos- Buah….- No lo podía creer. Era la primera vez que veía a Delivery vencido.
-Brian no tengas miedo, sólo necesitamos el nombre de esta mujer que te fustiga y la denunciaremos- le dijo Gripi mientras lo abrazaba.
De repente el celular de Brian comenzó a sonar: Tenía el ring tone del padrino.
-Chicos me tengo que ir. Me gustó mucho verlos. Quédense tranquilos.-
- No Brian, no te podemos dejar en estas circunstancias- le dije solemnemente.
-Calma chicos, tengo cuerda para rato- dijo recuperando la compostura. Chocamos los cinco, abrazó fraternalmente a mi compañera y se marchó apurado.
Antes de irnos, pasamos por el pasillo que daba a la habitación de Delivery y asomando la oreja a la puerta escuchamos una serie de reproches. -¿Quiénes eran esos? ¿Porqué no me los presentastes? ¿Te da verguenza estar conmigo no?-
-No Grace. Bichito. No le dije nada a los chicos, son amigos, está todo bien, quedate tranquila- Delibery susurraba y una estela de miedo se desparramaba por debajo de la puerta...

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NUEVA SECCIÓN DE RELATOS DE LA LUCHA SOCIAL:

¡Respondé la pregunta del millón!

1.¿ Porqué cree usted que el Viagra se transformó en la droga más representativa de ésta etapa del capitalismo?

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1 comentario:

Funny pictures dijo...

It is very good information. thanks for sharing.